Estados Unidos ataca a Irán: todo lo que se sabe del bombardeo histórico
Estados Unidos ha entrado de lleno en el conflicto de Oriente Medio con un ataque sin precedentes en décadas. La madrugada del sábado al domingo (hora española), el presidente Donald Trump anunció que el Ejército estadounidense había llevado a cabo una operación “total y completamente exitosa” contra tres instalaciones nucleares iraníes: Isfahán, Natanz y Fordo. La acción, que supone la primera ofensiva directa estadounidense sobre territorio iraní en más de 45 años, se ejecutó en coordinación con Israel.
Objetivos estratégicos: Fordo, Natanz e Isfahán
El ataque ha golpeado los tres pilares fundamentales del programa nuclear iraní. Fordo, una instalación subterránea con capacidad para albergar 3.000 centrifugadoras, había sido señalada por los inspectores internacionales tras detectarse en 2023 uranio enriquecido al 83,7 %. Natanz, la más conocida, alberga cerca de 10.000 centrifugadoras en una estructura parcialmente enterrada. Isfahán, por su parte, es una planta de conversión clave en el proceso de enriquecimiento.
Estas instalaciones han sido bombardeadas por aviones estadounidenses tras varios días de tensión en los que se barajaban opciones diplomáticas que no llegaron a fructificar. El propio Trump había apostado por abrir una nueva vía de diálogo con Irán, aunque sin avances reales.
Bombas antibúnker y bombarderos B-2 Spirit
Aunque el presidente no ofreció detalles técnicos, expertos militares señalan que, dada la profundidad de los objetivos, se habrían empleado bombas antibúnker GBU-57, capaces de penetrar hasta 60 metros bajo tierra. Estas armas fueron lanzadas desde bombarderos furtivos B-2 Spirit, aviones con tecnología invisible al radar capaces de transportar dos ojivas de este tipo.
Según medios estadounidenses, antes del ataque se detectaron vuelos de estos bombarderos en dirección al oeste desde bases en Estados Unidos. Estos aviones ya habían sido desplegados en conflictos anteriores como Kosovo, Afganistán o Irak, pero es la primera vez que se utilizan para atacar instalaciones nucleares iraníes.
Trump: “Ahora es el momento de la paz”
Tras el bombardeo, Trump compareció en redes sociales y posteriormente en un discurso a la nación. “Todas las instalaciones de enriquecimiento nuclear de Irán han sido completamente destruidas”, afirmó. Aunque aseguró que “este era el objetivo más difícil”, advirtió que hay otros blancos militares sobre la mesa si no se detiene el conflicto. “Si la paz no llega pronto, perseguiremos esos otros objetivos con precisión, rapidez y habilidad”, concluyó.
Reacciones y consecuencias
Las reacciones no se han hecho esperar. La agencia atómica iraní calificó los bombardeos como un “acto bárbaro” y aseguró que el ataque no impedirá la continuidad de su programa nuclear. Israel, por el contrario, celebró la intervención. El primer ministro Benjamin Netanyahu agradeció la “ayuda decisiva” de Washington y definió el momento como “un punto de inflexión histórico para Oriente Medio”.
En paralelo, las principales capitales europeas han expresado su preocupación por una posible escalada del conflicto, aunque por ahora se mantienen a la espera de conocer la reacción oficial del régimen iraní.
Un nuevo escenario internacional
Con este ataque, Estados Unidos rompe el statu quo en Oriente Medio e inaugura una fase de alta tensión geopolítica. La intervención directa podría tener consecuencias imprevisibles en la región, reavivar alianzas, provocar represalias y condicionar las relaciones internacionales en los próximos meses. El mundo aguarda ahora la respuesta de Irán y el futuro de la estabilidad regional.
