¿Qué es el estrecho de Ormuz y por qué es importante para el petróleo y gas?

El Parlamento iraní ha planteado la posibilidad de cerrar este paso marítimo
Ubicación del estrecho de Ormuz. /  Google Maps
Ubicación del estrecho de Ormuz. / Google Maps

Una nueva amenaza al libre tránsito por el estrecho de Ormuz ha vuelto a encender las alarmas internacionales. Tras los recientes ataques de Estados Unidos contra Irán, el Parlamento iraní ha planteado la posibilidad de cerrar este paso marítimo, clave para el comercio global de petróleo y gas. Aunque la decisión final debe ser ratificada por el Consejo Supremo de Seguridad Nacional, el mero planteamiento ya ha generado inquietud en los mercados energéticos internacionales.

El general Esmaeil Kowsari, miembro del Comité de Seguridad del Parlamento iraní, anunció que se ha alcanzado un consenso entre los legisladores para cerrar el estrecho, según informaron medios estatales como Press TV. Sin embargo, la medida no puede llevarse a cabo sin el visto bueno del citado consejo, en el que participan el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, altos cargos ministeriales, representantes del líder supremo y figuras clave de las fuerzas de seguridad del país.

La importancia del estrecho de Ormuz radica en su papel como principal canal de salida del petróleo producido en los países del Golfo Pérsico. Se calcula que por esta vía marítima circula aproximadamente un 20 % del crudo que se consume en el mundo, además de una parte considerable del gas natural licuado (GNL). Cada día lo atraviesan unos 13 buques cisterna que transportan más de 15 millones de barriles de petróleo.

Geográficamente, el estrecho se sitúa entre Irán y Omán y conecta el Golfo Pérsico con el mar de Omán y, por extensión, con el océano Índico. En su punto más estrecho, tiene una anchura de apenas 54 kilómetros, lo que lo convierte en un paso especialmente vulnerable a bloqueos o conflictos.

Las tensiones en torno a este corredor marítimo no son nuevas. A lo largo de los últimos años, Irán ha amenazado en repetidas ocasiones con cerrar el estrecho como respuesta a las sanciones económicas impuestas por Estados Unidos, en especial las relacionadas con su programa nuclear. Aunque tales amenazas no se han materializado hasta la fecha, la región ha sido escenario de múltiples incidentes, incluidos ataques y retenciones de petroleros.

Uno de los momentos clave de esta escalada se produjo en 2018, cuando Washington decidió abandonar el acuerdo nuclear firmado en 2015 entre Irán y varias potencias internacionales, alegando que Teherán no cumplía con sus compromisos en materia de enriquecimiento de uranio. Un año más tarde, el endurecimiento de las sanciones a las exportaciones de crudo iraní reavivó las amenazas de cerrar el estrecho.

En respuesta a estos riesgos, Irán inauguró en 2021 una nueva terminal petrolera en la ciudad costera de Jask, en el mar de Omán. Esta instalación permite exportar crudo sin necesidad de atravesar el estrecho de Ormuz, utilizando un oleoducto de 1.000 kilómetros que conecta con el campo petrolífero de Goreh, en la provincia de Bushehr. En su fase inicial, el oleoducto tiene capacidad para transportar 300.000 barriles diarios, con planes de aumentar esa cifra hasta el millón.

El estrecho volvió a situarse en el centro del escenario en abril de 2024, tras un ataque contra el consulado iraní en Damasco, atribuido por Teherán a Israel. Ese episodio, que resultó en la muerte de varios miembros de la Guardia Revolucionaria, intensificó las tensiones y reavivó el debate sobre un posible cierre del paso marítimo.

En el último capítulo de esta crisis, iniciado en junio de 2025, Israel ha lanzado bombardeos contra infraestructuras energéticas y nucleares en territorio iraní. Esta operación ha elevado aún más la incertidumbre sobre el futuro del tránsito en el estrecho de Ormuz y sus posibles repercusiones en los mercados energéticos globales, especialmente si Teherán decide llevar a cabo su amenaza.

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