El 'saludo' de Elon Musk tildado de nazi: el gesto que le persigue
La investidura de Donald Trump como presidente de Estados Unidos dejó numerosos momentos destacados, pero ninguno tan controvertido como el gesto realizado por Elon Musk durante su intervención. El empresario extendió su brazo en un movimiento que muchos han interpretado como un saludo nazi, generando una ola de críticas y especulaciones en redes sociales y medios internacionales.
UNA ACCIÓN QUE NO PASÓ DESAPERCIBIDA
El momento tuvo lugar mientras Musk agradecía a la multitud desde el podio presidencial. Tras dar una palmada en su pecho, extendió el brazo hacia adelante en diagonal, repitiendo el gesto dos veces y dirigiéndose tanto al público presente frente a él como detrás. Aunque acompañó sus palabras con frases como "Mi corazón está con vosotros", el gesto ha sido visto por algunos como un símbolo fascista.
Ruth Ben-Ghiat, historiadora de la Universidad de Nueva York, afirmó en su cuenta de X que el gesto es claramente "un saludo nazi y muy beligerante". Además, la Liga Antidifamación (ADL), organización dedicada a combatir el antisemitismo, señaló que este tipo de movimiento es característico del saludo nazi, pero pidió cautela antes de emitir juicios definitivos.
REACCIONES EN REDES Y EN EL ÁMBITO POLÍTICO
La controversia se amplificó rápidamente en las redes sociales. Algunos usuarios criticaron duramente a Musk, mientras que otros defendieron que se trataba de un movimiento malinterpretado en un momento de entusiasmo. Sumar, el partido político español, anunció su decisión de abandonar la plataforma X como protesta ante las imágenes del gesto del empresario.
Por su parte, Musk no se ha pronunciado directamente sobre el asunto, pero el magnate ha sido señalado anteriormente por su cercanía con posturas políticas de extrema derecha. En el pasado, restauró cuentas en X de figuras racistas y expresó su apoyo a teorías de conspiración como el "Gran Reemplazo".
Durante el evento, Musk destacó su visión sobre el futuro de la humanidad, aludiendo a la creación de "ciudades seguras" y el desarrollo de proyectos espaciales como la colonización de Marte. "Gracias a vosotros, el futuro de la civilización está asegurado", afirmó, en un discurso que combinó aspiraciones tecnológicas y promesas de seguridad.

