La última y secreta petición del Papa Francisco antes de morir
El Papa Francisco, nacido como Jorge Mario Bergoglio, falleció este lunes a las 07:35 de la mañana a los 88 años en su residencia de la Casa Santa Marta, en el Vaticano. Así lo ha confirmado el cardenal Kevin Joseph Farrell, camarlengo de la Iglesia Católica. Según el comunicado oficial emitido por la Santa Sede, la causa del fallecimiento ha sido un ictus acompañado de un colapso cardiocirculatorio irreversible.
La noticia ha conmocionado al mundo, especialmente por la figura cercana y reformista que representaba el pontífice argentino, primer Papa latinoamericano y jesuita en acceder al trono de San Pedro. No obstante, más allá del impacto de su muerte, ha cobrado especial relevancia la última voluntad que el propio Francisco dejó recogida en su testamento, recientemente publicado por la Oficina de Prensa del Vaticano.
En el documento, el Papa expresa con claridad su deseo respecto al lugar y las condiciones de su sepultura, una decisión profundamente simbólica y coherente con el tono de humildad y sobriedad que marcó su pontificado. Su petición más significativa ha sido que su tumba se sitúe en la Basílica Papal de Santa María la Mayor, específicamente en el nicho de la nave lateral comprendido entre la Capilla Paulina y la Capilla Sforza.
"Consciente de la cercanía del fin de mi vida terrenal y lleno de esperanza en la vida eterna, expreso mi voluntad únicamente sobre el lugar de mi descanso final", recoge el documento. El Papa, que confió de manera constante su ministerio a la Virgen María, ha querido descansar en el santuario mariano al que acudía antes y después de cada uno de sus Viajes Apostólicos. "Deseo que mi último viaje concluya precisamente allí, en ese lugar de oración donde tantas veces deposité mis intenciones y agradecimientos a la Madre Inmaculada", afirma el testamento.
Además, Bergoglio ha especificado que su tumba sea "en la tierra", sin ornamentación alguna y que lleve únicamente una palabra: "Franciscus". Esta decisión, que contrasta con el boato tradicional de los entierros papales, evidencia el estilo personal del Papa, quien siempre optó por gestos de cercanía y austeridad durante su mandato.
También se ha hecho pública otra disposición contenida en el testamento: los costes de la preparación del entierro serán cubiertos por un benefactor privado. Este benefactor ya habría destinado una suma económica a la Basílica de Santa María la Mayor, con la autorización de Bergoglio, y bajo la gestión del monseñor Rolandas Makrickas, responsable designado para estos fines.
En su mensaje final, el Papa Francisco dedica unas palabras de gratitud a quienes le acompañaron durante su vida, y menciona cómo el sufrimiento de sus últimos días fue ofrecido "por la paz en el mundo y la fraternidad entre los pueblos". Este último gesto, cargado de espiritualidad y simbolismo, cierra un legado marcado por el esfuerzo por renovar la Iglesia desde dentro, apostando por el diálogo, la inclusión y la justicia social.


