Antonio García Lapuente (Cuatrecasas) habla sobre su enfermedad en el podcast 'Un café con Nacho'

Antonio García Lapuente, socio del despacho Cuatrecasas es el nuevo invitado del podcast aragonés Café con Nacho, de Nacho Lahorga

Antonio García Lapuente en Un Café con Nacho
Antonio García Lapuente en Un Café con Nacho

Antonio García Lapuente, socio del despacho Cuatrecasas y ganador del premio a Mejor Abogado de Aragón en los Premios COTIZAR organizados por HOY ARAGÓN, es el nuevo invitado del podcast aragonés Café con Nacho, de Nacho Lahorga.

Cuatrecasas es uno de los despachos más influyentes de España, con presencia internacional y una reputación consolidada por su excelencia jurídica. En este contexto, Antonio García Lapuente representa un tipo de liderazgo que le caracteriza: “Yo solo ficho a gente que es mejor que yo”, afirma en uno de los momentos del episodio. Y lo dice con la humildad y la seguridad de quien no necesita demostrar nada más que su compromiso con hacer las cosas bien. Tanto, que confiesa: “No recuerdo haber perdido un cliente, nunca”.

Pero más allá de los éxitos profesionales, el episodio descubre la historia de un hombre que ha decidido mirar a la vida con agradecimiento incluso en los momentos más difíciles. Antonio convive con una enfermedad degenerativa sin solución médica aparente. Lejos de esconderlo o dramatizarlo, lo comparte con una naturalidad que emociona: “Tengo una enfermedad degenerativa. No tiene solución médica, pero bueno, ¿qué le vamos a hacer? Al que le toca, le toca, y me ha tocado a mí”. Más adelante añade: “No puedes mirarte a ti mismo y darte pena. Me gustaría jugar al fútbol con mi hijo pequeño, pero no puedo. Y él lo entiende”.

Otra de las partes más emotivas del capítulo es cuando recuerda el momento en que su padre fue ingresado de urgencia, con una grave insuficiencia renal. “Tuvieron que extirparle el riñón que le habían trasplantado”, cuenta. Lo más impactante es que esa situación es que coincidió exactamente con su negociación para entrar en Cuatrecasas.

Estar a punto de dar uno de los pasos más importantes de su carrera mientras su padre se debatía entre la vida y la muerte, fue algo que recuerda con mucha incertidumbre. “Tuve que cancelar varias veces la firma en Barcelona porque mi padre empeoraba”.

También habla con cariño de su familia. De su mujer, Vicky, a quien agradece profundamente por todo lo que han construido juntos: “es la mejor persona que se ha podido cruzar en mi vida”, “es que no tiene ni un solo defecto; yo soy el defecto”. Y de sus hijos, por quienes hace un esfuerzo consciente para estar presente y educar desde el ejemplo.

El episodio está lleno de momentos curiosos, como cuando explica que no puede contar absolutamente nada de su trabajo en casa, por el secreto profesional: “Mi mujer siempre me dice cuando llego a casa: ‘No hablas’. Y le digo: ‘¿Pero qué te voy a contar?’ [risas]”. Esa mezcla de rigor y cercanía, de responsabilidad y sentido del humor, define a Antonio en cada palabra.

Con este episodio, Café con Nacho vuelve a demostrar que detrás de los grandes empresarios o directivos hay historias humanas que merecen ser contadas. La de Antonio García Lapuente es, sin duda, una de ellas.

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