Apagón en Aragón: los aragoneses más solidarios y las tragedias laborales

A las 12:32 de ayer lunes 28 de abril se paró el mundo para muchos y 24 horas después vivimos las consecuencias de un apagón histórico
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A nadie dejó indiferente el gran apagón histórico que mantuvo durante horas al país paralizado. en el centro de la capital aragonesa, eran muchos los que se acercaban a preguntar a policías o periodistas qué es lo que estaba pasando, por qué no tenían electricidad en sus comercios o no podían hablar con sus familiares o amigos.

"Solo sabemos que nos han mandado a las zonas del centro más comerciales para dar seguridad y evitar saqueos",  explicaba un agente de Policía Nacional desplegado junto a otro compañeros en la Plaza de España.

Poco a poco las tiendas y los bares iban bajando la persiana. Algunos se resistían por no desatender a los clientes que miraban incrédulos el ir y venir de coches de bomberos y policía. "Estamos poniendo las últimas consumiciones gratis porque no podemos ni cobrar y las neveras ya no enfrían así que...", decía un camarero de un conocido más de vermú y copas del centro.

En el bar de Mario, 'Truco o trato', una hora después del apagón, todavía reinaba un cierto ambiente de tranquilidad, acompañado incluso de un humor que este hostelero nunca llegó a perder. "Estoy haciendo croquetas en un hornillo porque tenemos gas ¿os apetece?", decía tras darnos un abrazo y preguntarnos, eso sí, si sabíamos algo más. 

La zona de El Tubo quedó totalmente desangelada, sin alma, mientras clientes y duelos de bares charlaban en las puertas de los locales y miraban a su alrededor intentando buscar una explicación a los sucedido con el teléfono móvil en sus manos, inerte, sin vida. Muchos ya no podían siquiera mandar un mensaje a su familia.

Policías de unidades espaciales regulando el tráfico

Lo primero que muchos notamos ayer fue que el sistema semafórico de nuestras ciudades había dejado de funcionar. Los vehículos circulaban casi a ciegas y como si una gran tormenta de nieve estuviese cayendo en ese instante.

En medio de caos se podía ver a muchos agentes de Policía Local intentando poner orden y, allí donde no llegaban, otros policías, incluso ciudadanos, que de manera espontánea, estaban echando una mano.

En Gran Vía, varios miembros del Grupo de Hurtos de Delincuencia Itinerante de la Jefatura Superior de Policía Nacional de Zaragoza habían dejado por un momento sus obligaciones diarias y estaban regulando el tráfico con sus chalecos amarillos puestos. "Es lo que hay que hacer; no puedes estar ahora solo a una cosa, hay que estar a todo lo que se pueda hacer por la gente", decía uno de ellos.

El día después, empezar de cero en muchas empresas

La otra cara de la moneda, quizá la cara más amarga, son las consecuencias laborales que este apagón está ya teniendo en muchas empresas aragonesas. Este periódico digital ha podido hablar con trabajadores de algunas ubicadas en la A2, cercanas a la localidad de La Puebla de Alfindén. 

Algunas de ellas han decidido rescindir contratos temporales hoy mismo debido al giro que han tomado los acontecimientos. El apagón energético ha hecho que algunos tengan casi que reiniciarse o reprogramar su producción y eso está afectando a los trabajadores temporales.

Hoy habrá que hacer un balance de daños y revisar los protocolos ante un escenario que jamás se había dado, que, como dicen los expertos, es muy difícil que se pueda volver a dar, pero que, contra todo pronóstico, ayer sucedió.

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