Ariadna Ayerza, pediatra en el Hospital Miguel Servet: "En una semana podemos hacer 100 horas y es perfectamente legal"
"Hemos normalizado lo que no es normal". Con esta frase resume Ariadna Ayerza, Pediatra especialista en Cardiología Pedriátrica en el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, el malestar que ha llevado a buena parte del colectivo médico aragonés a secundar nuevas jornadas de huelga. La convocatoria, impulsada por los sindicatos médicos CESM Aragón y FASAMET, y enmarcada también en una convocatoria de ámbito estatal por la regulación de las condiciones laborales, suma ya cuatro paros en ocho meses.
"Que los médicos hayamos convocado cuatro huelgas en ocho meses quiere decir que la situación es bastante seria, por no decir muy muy grave", afirma. La decisión, insiste, no es sencilla para un profesional sanitario: "Un médico lo último que quiere es dejar de atender al paciente. Así que para que los médicos lleguemos a este punto, la reflexión es que algo muy grave está pasando".
Ese "algo", explica, es el deterioro progresivo que perciben desde dentro del sistema sanitario público. "Estamos viendo desde dentro cómo la sanidad se está desmantelando, se está hundiendo", sostiene. Esta huelga es una medida adoptada ante la falta de avances en la negociación: "No estamos representados en las mesas de negociación y, al final, la única salida que nos ha quedado es parar para que nos escuchen".
45 HORAS SEMANALES DE PROMEDIO
Uno de los puntos más controvertidos de esta huelga es el régimen de guardias y la imposición de jornadas de hasta 45 horas semanales de promedio. Ayerza manifiesta que "no pedimos nada raro, ningún privilegio, solo queremos lo mismo que el resto de trabajadores, es decir, que todo lo que no sea jornada ordinaria sea jornada extraordinaria". Los médicos denuncian que la denominada jornada complementaria es obligatoria y puede suponer 24 horas consecutivas de trabajo. "Cobramos menos un sábado de madrugada, cuando llevamos 23 horas trabajando, que un martes por la mañana", explica.
Según detalla, la normativa permite una media de 45 horas semanales en cómputo cuatrimestral. "Esto quiere decir que en una semana podemos hacer 100 horas y es perfectamente legal", subraya. En su caso, describe una semana reciente con jornada ordinaria de lunes a viernes por la mañana y dos guardias añadidas, el viernes y el domingo: "Desde las tres del viernes que termino la jornada ordinaria encadeno con la jornada complementaria hasta la mañana siguiente, y el domingo vuelvo a las ocho de la mañana hasta las ocho del lunes".
A lo largo de su trayectoria ha llegado a realizar "15 guardias en un mes, aparte de mi jornada ordinaria". Además, señala que esas horas no computan a efectos de jubilación: "Al final de nuestra vida laboral hemos trabajado una media de ocho o diez años más que el resto de trabajadores y esas horas no están recogidas en ningún sitio".
La conciliación es otro de los aspectos que menciona. Madre de cuatro hijos menores de 12 años, describe la dificultad de compatibilizar guardias de 24 horas con la vida familiar. "Sobre todo cuando son pequeños. Es imposible”, afirma y pone en manifiesto que "nos llenamos la boca de promover la lactancia materna y luego nuestro sistema nos impide que podamos darla a nuestros hijos cuando tenemos que hacer una guardia de 24 horas".
SOBRECARGA ASISTENCIAL
La sobrecarga asistencial también forma parte de las quejas. "Las consultas están muy sobrecargadas porque las plantillas están infradimensionadas, mucho más todavía en Atención Primaria, donde un médico tiene seis minutos para ver a un paciente", detalla la pediatra. En ese margen, asegura, "prácticamente no da tiempo ni a mirar a la cara al paciente". Y añade que "esto no es una fábrica de tornillos, cada paciente necesita su tiempo".
Ayerza insiste en que "trabajar en estas condiciones está empezando a poner en riesgo la calidad asistencial y es lo que nos preocupa". También advierte del impacto en el relevo generacional: "Los estudiantes nos ven y dicen: '¿Cómo podéis soportar estas condiciones? Yo no las voy a aguantar'. Entonces se marchan al extranjero".
Pese a la huelga de esta semana, la pediatra recalca que la atención urgente está garantizada y manda un mensaje a la ciudadanía: "De antemano queremos pedir disculpas por los trastornos que pueda causar este paro. Lo último que queremos es que repercuta en los pacientes". "Todos somos o seremos pacientes. Quiero que, si un día estoy enferma, me atienda un médico en las mejores condiciones posibles. Si esto sigue así, la sanidad pública no se va a sostener. Y sería una gran pérdida", concluye.


