Así están los cascos de los policías nacionales de Zaragoza que tienen que enfrentarse a ultras

El sindicato policial SUP denuncia la inseguridad de un material que puede dejar a los agentes sin apenas protección 
Imagen de los nuevos cascos policiales que el SUP dice que no son seguros/ H.A.
Imagen de los nuevos cascos policiales que el SUP dice que no son seguros/ H.A.

"Son nuevos pero suponen un auténtico riesgo para la seguridad de los agentes". Es lo que denuncia en Sindicato policial SUP ante los manos policiales y los responsables políticos encargados del material de seguridad que utilizan los agentes en su trabajo diario.

En concreto, hablan de la Unidad de Prevención y Reacción, UPR, encargada sobre todo de en la prevención de la delincuencia y el mantenimiento del orden público en entornos urbanos. "Exigimos la retirada del nuevo casco por defectos técnicos que vulneran la normativa de prevención de riesgos laboral", denuncian ante la Inspección de Personal y Servicios de la Secretaría de Estado de Seguridad.

Hablan de una serie de fallos técnicos detectados en los nuevos cascos de la unidad UPR en Zaragoza. Según este sindicato policial, el nuevo equipo de protección individual incumple varios de los requisitos legales y técnicos "que garantizan la seguridad operativa de los agentes en intervenciones de riesgo".

La denuncia viene acompañada de documentación técnica, fotografías, pliegos oficiales y esquemas mecánicos donde, según el SUP, se aprecian dichas carencia, en especial se refieren a una manipulación peligrosa, un sellado defectuoso y unos acabados deficientes.

"Uno de los principales problemas detectados es que la pantalla del casco solo puede accionarse con ambas manos, lo que impide al agente mantener el control de su escudo o arma durante situaciones críticas", explican. Esta limitación, añaden, contradice lo establecido en el propio Pliego de Prescripciones Técnicas que rige el contrato de adquisición del material, donde se exige facilidad de uso con una sola mano.

El SUP también advierte de un fallo de diseño que compromete el sellado hermético de la pantalla que cubre la cara de los agentes. "La incorporación de una franja amarilla adherida al casco genera un pequeño escalón que deforma la goma de ajuste e impide un cierre estanco, permitiendo la entrada de líquidos inflamables o agentes químicos sobre el rostro del policía", critican.

A esto se suma, dicen, la falta de recubrimiento rugoso en la zona de la cinta amarilla, "lo que vulnera las especificaciones sobre resistencia a rayaduras y empeora la estanqueidad del conjunto".

Unos cascos que se han entregado documentación

El SUP no solo ha denunciado los fallos en el diseño del casco, sino también en el procedimiento administrativo que permitió su distribución. Según el sindicato, no se ha facilitado el acta de la Comisión Receptora ni el informe técnico que avala la modificación introducida.

"Ambos documentos son obligatorios en el marco de la contratación pública. Además, tampoco se ha proporcionado el certificado de conformidad del lote entregado, lo que abre dudas sobre la validez técnica y legal del proceso de recepción del material", sospechan.

Este material, que forma parte del equipamiento ordinario de dotación, debe cumplir con los estándares exigidos para cualquier EPI, Equipo de Protección Individual. "Solicitamos la inmediata retirada de estos casos y su sustitución por otro modelo seguro", reivindican.

 “Llevamos meses advirtiendo de estos fallos. Nadie nos ha escuchado. No vamos a esperar a que haya un accidente para que alguien asuma responsabilidades. Estos cascos deben retirarse inmediatamente”, sentencian desde el SUP.

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