Azcón denuncia los pactos entre el Gobierno y "los herederos de los asesinos" y revindica el Espíritu de Ermua
Las instituciones aragonesas han rendido homenaje este 10 de julio de 2025 a Miguel Ángel Blanco, concejal del PP en Ermua (Vizcaya), secuestrado y asesinado por ETA hace 28 años. El presidente de Aragón, Jorge Azcón, ha afirmado que "es inconcebible que el Gobierno de España se apoye en los herederos de los que generaron esta barbarie".
En el acto, organizado por el Ayuntamiento, participaron representantes de asociaciones de víctimas del terrorismo, además de Jorge Azcón, la presidenta de las Cortes, Marta Fernández; la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca; la Justicia de Aragón, Concepción Gimeno; y el comisario jefe de la Policía Nacional, Félix Jodrá, entre otros.
Azcón declaró que "no puede ser que el Gobierno de España pacte con los herederos de los asesinos como si no pasara nada". Denunció que hoy esos herederos gobiernan en Pamplona y están cada vez más cerca del poder institucional, algo que, según él, ha sido posible gracias a la normalización de una ideología criminal por parte del Gobierno.
El presidente pidió esclarecer los más de 300 crímenes de ETA aún sin resolver y exigió respeto y tutela efectiva para las víctimas. Afirmó que "no vamos a darles la espalda".
Según Azcón, el único delito de Blanco fue defender la democracia y la libertad, y su secuestro "marcó un antes y un después en la Historia de este país". El asesinato intentó amedrentar a la sociedad, pero provocó el efecto contrario: un clamor social sin precedentes.
El llamado Espíritu de Ermua nació como "una nueva conciencia ciudadana frente al terror", y supuso el principio del fin de ETA, convirtiéndose en un símbolo de resistencia frente al odio.
La memoria de Miguel Ángel Blanco sigue viva, reflejada en cada acto de dignidad y compromiso con la justicia. Azcón lamentó que muchos jóvenes hoy desconozcan su figura y el Espíritu de Ermua, mientras que se siguen realizando homenajes a terroristas, como en las recientes fiestas de San Fermín en Pamplona, calificándolo de "acto miserable".
La alcaldesa Natalia Chueca recordó que hace 28 años comenzaron 48 horas de angustia que acabaron en un vil asesinato. Subrayó que "no fue un hecho aislado, sino un crimen que desgarró a toda una nación".
Chueca criticó que, mientras se hace memoria, en otros lugares se pacta con los herederos de ETA, y advirtió que "no vamos a permitir que se diluya la memoria de Miguel Ángel Blanco ni la de las 855 víctimas de ETA".
Destacó que "ETA ya no mata, pero su legado permanece", y que la falta de condenas, de perdón y de esclarecimiento de crímenes causa revictimización. Blanco, dijo, fue "símbolo de dignidad, coraje y libertad", y el Espíritu de Ermua representa un compromiso con la verdad y la memoria.
Zaragoza —afirmó— estará siempre frente al terrorismo, su blanqueamiento y sus cómplices, porque "la libertad que hoy disfrutamos se pagó con su vida".
El portavoz del PP en Zaragoza, Ángel Lorén, afirmó que respetar el Espíritu de Ermua exige no claudicar ante quienes intentan blanquear a ETA, insistiendo en que "los asesinos deben cumplir sus condenas" y que hay que construir una memoria del terrorismo.
Por su parte, Lola Ranera, portavoz del PSOE, recordó que Ermua fue símbolo de resistencia y que la sociedad respondió unida, sin miedo, con el grito "sin pistolas no sois nada". Afirmó que no se debe olvidar la maldad de los asesinos ni la inocencia de las víctimas, destacando el sacrificio de las Fuerzas de Seguridad.
Ranera sostuvo que esta parte de la historia "nos pertenece" y pidió impedir la banalización del terrorismo, llamando a que los jóvenes conozcan esta etapa clave de la historia de España.
Desde Vox, Julio Calvo señaló que Blanco era "un joven comprometido con la libertad" que se convirtió en "un héroe a su pesar", y que representa "el suelo ético de nuestras libertades". Acusó a Bildu de "integrar a terroristas, no condenar la violencia y legitimar el terror", responsabilizando a Pedro Sánchez de darles poder con tal de mantenerse en el gobierno. Defendió la necesidad de unidad, Estado de Derecho y firmeza democrática.
La concejal de Seguridad, Ruth Bravo, recordó que Miguel Ángel Blanco fue asesinado tras 48 horas de secuestro, después de que ETA exigiera el acercamiento de sus presos al País Vasco. Frente a ese chantaje, dijo, "los ciudadanos nos rebelamos cívicamente y permanecimos unidos y firmes".

