Este es el imponente castillo aragonés que adoran los directores de Hollywood
Elevado sobre una peña rocosa y con unas vistas que quitan el aliento, el Castillo de Loarre no solo es uno de los tesoros arquitectónicos más impresionantes de Aragón, sino también un escenario de cine. Su silueta majestuosa, su impecable conservación y su atmósfera medieval han enamorado a directores de todo el mundo, incluidos los de Hollywood.
Una de las producciones internacionales más conocidas que se han rodado en este enclave es El reino de los cielos (2005), dirigida por Ridley Scott y protagonizada por Orlando Bloom. Esta superproducción, ambientada en las Cruzadas, encontró en el Castillo de Loarre el decorado perfecto para recrear el espíritu de la Edad Media. Pero no es la única. También el cine español ha puesto su mirada en este lugar emblemático, como demuestra Irati, una cinta de corte mitológico ambientada en el siglo VIII y protagonizada por Itziar Ituño, que eligió este entorno para dar vida a sus escenas más épicas.
Y no es de extrañar. La arquitectura románica del castillo, su inexpugnable fortaleza y el privilegiado entorno natural en el que se encuentra lo convierten en una localización ideal tanto para la gran pantalla como para cualquier visitante. Desde sus torres y murallas se contempla un paisaje inigualable: al norte, las cumbres del Pirineo aragonés; al sur, la extensa llanura de la Hoya de Huesca. Un escenario que parece sacado de una leyenda.
Construido en el siglo XI por Sancho Garcés III de Pamplona con un claro propósito defensivo, el Castillo de Loarre jugó un papel estratégico en la defensa del Reino de Aragón frente a las incursiones musulmanas. A 1.070 metros de altitud (y no 17.000 como erróneamente se ha señalado en ocasiones), su ubicación permitía un control total del territorio circundante. Su momento de mayor relevancia histórica llegó durante la Reconquista, especialmente en la toma de Bolea, un asentamiento musulmán cercano.
Fue bajo el reinado de Sancho Ramírez de Aragón, en torno a 1071, cuando el castillo adquirió su configuración actual. Se construyeron entonces elementos fundamentales como la Torre del Homenaje, la iglesia de San Pedro y una cripta que, según se cree, albergó durante siglos las reliquias de San Demetrio.
Más allá del propio castillo, la visita invita a descubrir también el pueblo de Loarre, que da nombre a esta joya medieval. Con apenas 351 habitantes, este municipio conserva un valioso patrimonio histórico: desde la iglesia de San Sebastián, de estilo gótico y datada en el siglo XVIII, hasta su antiguo consistorio renacentista del siglo XVI, hoy reconvertido en hospedería.
Loarre es además un excelente punto de partida para explorar la comarca. Las rutas de senderismo que surcan esta zona prepirenaica ofrecen paisajes espectaculares y contacto directo con la naturaleza. Y para los amantes de los deportes de invierno, las estaciones de esquí de Jaca o Formigal se encuentran a escasa distancia, lo que convierte a esta zona de Huesca en un destino perfecto durante todo el año.


