Manuel Pina (CCOO Aragón): "No podemos invertir en personas para que luego se marchen a otro sitio"
Para Manuel Pina, secretario general de Comisiones Obreras en Aragón, el 1 de mayo es una fecha marcada en el calendario porque es el día de las reivindicaciones laborales. La comunidad vive un momento optimista porque la tasa de paro se encuentra, según los datos del INE, en el 8,29% y es la cuarta comunidad con la tasa de paro más baja en España, por detrás de Navarra (7,49%), País Vasco (7,71%) y Cantabria (7,86%).
Pese a ello, no es oro todo lo que reluce en estos datos. Detrás de estas cifras se esconde temporalidad, fuga de talento y población dispersa por la falta de oportunidades en las zonas rurales.
En el momento del apagón eléctrico, Pina recibe a HOY ARAGÓN en la sede de Comisiones Obreras en pleno corazón de Zaragoza
PREGUNTA. ¿En qué momento se encuentra Aragón?
RESPUESTA. Está en un buen momento. Están llegando inversiones, se está creando empleo y hay una oportunidad para el desarrollo. Aún así se mantienen muchos desequilibrios, tanto económicos, como desarrollo laboral como territoriales. En los momentos de inversiones hay que aprovechar para paliar esos desequilibrios.
Los desequilibrios en el mercado laboral son dos: las brechas entre hombre y mujer, la brecha de edad como por arriba como por abajo
¿Cómo afronta el 1 de mayo siendo consciente de la polarización de la sociedad en torno a los sindicatos?
Cuando se estudia la historia de los movimientos obreros, siempre va asociada a la crisis de los sindicatos a cada momento histórico. Los sindicatos estamos en un ámbito de la vida que sufre continas transformaciones. Sufrimos si no somos capaces de adaptarnos a las transformaciones sociales. Creo que alrededor de la pandemia se generó algo de largo recorrido en el que muchísimas personas vieron que lo que nosotros estábamos haciendo les suponían mejoras directas. Pasó con los ERTE y ahora con la subida del salario mínimo interprofesional y las pensiones en la que nosotros somos los que lo estamos negociaciones. Esto nos ha permitido ganar mucha legitimidad social.
Respecto a la parte crítica, la gran mayoría está vinculada a la parte ideológica.
¿Cómo está vertebrado laboralmente Aragón, con la productividad y la fuga de talento siendo el principal quiste a nivel nacional?
Aragón como mercado laboral es de los más potentes. Nosotros tenemos una industria mucho más potente respecto a otras comunidades autónomas y esto supone que tengamos mejores condiciones y salarios. Tenemos determinados sectores con bajas condiciones laborales, como es el caso de limpiezas, dependencia, comercio, aunque hay matices...
En cuanto a la productividad, es un debate trampa y complicado porque es difícil de medir. El hecho de que Aragón tenga una industria muy potente, en porcentaje solo País Vasco y Navarra tienen más industria que Aragón, hace que nuestra capacidad productiva genere que estemos mejor que en otros ámbitos. Aun así, mientras tengamos muchos sectores con esas condiciones laborales, nuestra productividad no puede repuntar ni compararse con otros países desarrollados.
La fuga de talento es una cuestión curiosa. Porque tiene una parte real e inventada. Hay empleos, como las ingenierías, que Aragón no genera suficientes puestos de trabajo para la cantidad de personas que hacen esos estudios. No considero que sea un problema porque hay determinados estudios que solo se generan en las grandes ciudades. Sí considero un problema que se esté generando determinadas profesiones, que aquí hay necesidades que se pueden ir por condiciones laborales a otra comunidad. No puede ser que tengamos un problema en los sectores sanitarios que se acaben yendo a otros países porque les paguen más. No podemos permitirnos asumir la inversión que supone la formación de una persona para que luego se vaya a otro sitio.
¿Una persona será más productiva al reducir la jornada laboral a las 37,5 horas?
La jornada laboral se ha reducido históricamente y la producción ha aumentado. La combinación que ha funcionado y ha supuesto un salto social y económico, cuando se combinan las mejoras de productividad asociadas con la mejor gestión y tecnología con el trabajo de las personas. Estamos ahora en un salto que nos podemos permitir, pero el objetivo debería ser las 35.
Uno de los asuntos que puede paliar esa situación es la migración ¿Cómo está siendo su incorporación al mercado laboral?
Es un debate artificial. El debate es si queremos mantener nuestra sociedad y queremos mantener una serie de puestos de trabajo y de servicios asociados a esa población y aumentar la población. Estamos viviendo una serie de brechas que tienen que ver con cuestiones ideológicas y otras que hay gente que considera que los migrantes tienen que ocuparse de los puestos de trabajo de peor calidad, y eso genera problemas. Eso genera muchos más problemas que los problemas de integración cultural. Para nosotros la inmigración es absolutamente necesaria, pero sin negar los problemas que pueda haber, pero es que son mínimos a lo positivo que es que gente de fuera venga a cubrir esos problemas.
Otro de los asuntos que afecta indirectamente al mercado laboral es la vivienda y la sanidad ¿Se están tomando medidas poco valientes?
En sanidad estamos pagando aún la política de sanidad y austeridad del año 2008. Esto requiere volver a recuperar esa inversión y de seguir generando puestos de trabajo. Se están tomando medidas a medio y largo plazo y se podrán ver a 10 años.
El problema de la vivienda en Zaragoza es muy diferente dependiendo de los grupos sociales, de la edad y del poder adquisitivo. Algunas medidas pueden ser más rápidas, como es el caso de los alquileres, en el que la ley da instrumentos que en Aragón no se está utilizando y hay otros temas que tienen que ver con la construcción. Hay que declarar zonas tensionadas de alguna manera en Aragón. No puede ser que en este momento haya gente viviendo en furgonetas en los Pirineos.
El coste de la vida es cada vez más caro y, en cambio, los salarios siguen estancados ¿Esto hace empobrecer a la población y cada vez se está diluyendo la clase media?
Entre 2010 y 2017 hubo una pérdida clara de poder adquisitivo que empezamos a recuperar hace ocho años. Esa recuperación se paró de nuevo con la llegada de la pandemia. Desde 2022 estamos recuperando poder adquisitivo y aún tenemos mucho margen de mejora. En 2023 nos plantamos porque ante una crisis inflacionaria, en la que no teníamos la culpa ni las empresas tampoco, porque no puede se pague en los sueldos mientras las empresas mantienen beneficios.
El acuerdo de negociación colectiva se acaba este año y vamos a plantear a la CEOE sentarnos a negociar después del verano un nuevo pacto para continuar en esta senda.
Respecto a los centros de datos, van a venir miles de millones de euros, pero el problema viene porque genera pocos puestos de trabajo
En las inversiones, históricamente, se suelen hinchar dos cosas: el global de la inversión, que no suele ser casi nunca lo que se acaba anunciando, y otra es el número de puestos de trabajo que se crean. Los centros de datos crean bastantes menos puestos de trabajo de lo que se dice. Necesitamos concreción y hemos pedido que se nos desglose bien cuáles son esos puestos de trabajo. Y hay otra preocupación con el tema y es que creo que las primeras inversiones que se anunciaron son inversiones que tienen empresas muy potentes y con necesidades reales y que podemos estar viviendo una burbuja y que las últimas no acaban teniendo detrás una empresa con esas necesidades de centros de datos. Está claro para qué quiere Amazon y Microsoft los centros de datos, pero hay otros que no están tan claros porque detrás no hay una necesidad de una empresa.
Ya en la parte política... ¿Es preocupante no tener presupuestos acordados en mayo?
No tener presupuestos es malo. No es la peor época para no tener presupuestos porque venimos de unos presupuestos muy altos porque tienen los fondos europeos. Es malo porque no te puedes plantear de una manera clara y directa un proyecto para un año en el que puedas hacer determinadas inversiones y las tienes que hacer. Creo que puede afectar a distintos proyectos que habría que empezar y que tienen que ver con infraestructuras o sanidad.

