Aragón alerta por el uso excesivo de ansiolíticos: 60.000 dosis diarias de diazepam y lorazepam
El consumo de diazepam y lorazepam se dispara en Aragón, con más de 60.000 dosis diarias. Los expertos alertan del riesgo de dependencia y piden un uso más controlado de estos fármacos.
El consumo de ansiolíticos e hipnosedantes como el diazepam y el lorazepam continúa en aumento en Aragón, hasta el punto de generar preocupación entre profesionales sanitarios y autoridades de salud pública. Según datos recientes, en la comunidad se distribuyen más de 60.000 dosis diarias de estos medicamentos, lo que convierte a Aragón en una de las regiones con mayor consumo relativo de benzodiacepinas en España.
Estos fármacos, ampliamente utilizados para tratar la ansiedad, el insomnio y los espasmos musculares, son eficaces a corto plazo, pero también altamente adictivos si se prolonga su uso. Los expertos advierten de que la línea entre la prescripción terapéutica y la dependencia es cada vez más difusa, especialmente cuando los tratamientos se mantienen durante meses o incluso años.
SEIS DE CADA CIEN ARAGONESES LOS CONSUMEN A DIARIO
Los datos del sistema sanitario reflejan una tendencia al alza. En Aragón, seis de cada cien personas toman a diario medicamentos ansiolíticos o hipnóticos, con el lorazepam, el alprazolam y el diazepam entre los más recetados. Esta cifra preocupa a los especialistas porque supone un consumo sostenido en una parte importante de la población, en muchos casos sin una evaluación continuada de su necesidad.
El perfil más habitual corresponde a mujeres mayores de 50 años, aunque los profesionales alertan del crecimiento del uso entre personas jóvenes, sobre todo en contextos de estrés laboral o ansiedad crónica. La automedicación, junto con la falta de seguimiento, agrava el problema y aumenta el riesgo de dependencia.
BENZODIACEPINAS: EFICACES, PERO ALTAMENTE ADICTIVAS
Las benzodiacepinas actúan sobre el sistema nervioso central, potenciando la sensación de calma y favoreciendo el sueño. Su eficacia a corto plazo está ampliamente demostrada, pero el uso prolongado puede provocar tolerancia, dependencia física y psicológica, y síntomas de abstinencia al intentar suspender el tratamiento.
Los especialistas recuerdan que el tratamiento con estos fármacos debe ser lo más breve posible, generalmente entre dos y cuatro semanas. La retirada brusca puede generar temblores, insomnio de rebote, ansiedad intensa e incluso convulsiones. Además, su combinación con alcohol u otros depresores del sistema nervioso central puede resultar peligrosa e incluso mortal.
UN RETO PARA EL SISTEMA SANITARIO
Más allá del volumen de consumo, los expertos subrayan la necesidad de una mayor vigilancia médica y farmacéutica. Muchos tratamientos se prolongan sin una revisión adecuada y sin ofrecer alternativas no farmacológicas, como la terapia psicológica o los programas de higiene del sueño, que pueden reducir la dependencia de estos fármacos.
Los profesionales de atención primaria reclaman protocolos más claros para revisar las recetas crónicas y pautar reducciones progresivas en los casos en que el paciente lleva años tomando benzodiacepinas. También destacan la importancia de una educación sanitaria más activa, tanto en consultas médicas como en farmacias, para informar sobre los riesgos de la automedicación.
CAMPAÑAS DE CONCIENCIACIÓN Y USO RESPONSABLE
Desde distintos colectivos sanitarios se insiste en promover un uso racional de los ansiolíticos y somníferos, especialmente en una sociedad donde los problemas de ansiedad y estrés son cada vez más frecuentes. Los expertos proponen campañas de sensibilización dirigidas al público general, subrayando que el bienestar emocional y el descanso deben abordarse desde un enfoque integral, no exclusivamente farmacológico.
Reducir el consumo de benzodiacepinas en Aragón requiere una acción conjunta: implicar a los médicos, a los farmacéuticos y también a los pacientes, que deben comprender los riesgos de un tratamiento prolongado.

