La DGA y Génova negocian con el entorno de Abascal sacar adelante las cuentas de 2025

El Gobierno pone el foco en sanidad, educación y asuntos sociales, pero es consciente del calendario y los obstáculos de la formación de ultraderecha. La subida del presupuesto de 2025 sería de un 5% más del actual, que se aprobó en el año anterior.
El Consejero de Hacienda aragonés, Roberto Bermúdez de Castro / Fabián Simón
El Consejero de Hacienda aragonés, Roberto Bermúdez de Castro / Fabián Simón

Los cimientos de las cuentas autonómicas de 2025 ya están tomando forma. El Gobierno de Aragón ya está en contacto con Vox a nivel nacional para que se ponga en marcha cuanto antes el plan presupuestario, pese a que se llega con meses de retraso. Saben que la negociación con la formación liderada por Santiago Abascal va a ser compleja, pero el proyecto presentado se asemeja al que está ahora vigente.

Fuentes del Gobierno de Aragón señalan a este medio que, aunque en un principio se había planteado un aumento presupuestario de poco más del 5,5%, ahora la previsión es que el incremento ronde el 5%. Reconocen que el aumento no será mayor porque todas las consejerías estaban satisfechas con los presupuestos de 2024, que siguen utilizando actualmente.

Estos contactos no han sido fruto de un día. Fuentes del Gobierno señalan a HOY ARAGÓN que Bermúdez de Castro se lleva cociendo el asunto varias semanas. El Ejecutivo ha tenido que rebajar el nivel de partida y ya se ha avisado a las consejerías del avance en las negociaciones.

Admiten voces del Ejecutivo regional, liderado por Jorge Azcón, que los departamentos que más verán incrementado su presupuesto serán Sanidad, Educación y Asuntos Sociales. Ponen de ejemplo que, si la partida crece un 5%, "un 2% se destinará a responsabilidades con menos peso, como Cultura, y cerca del 7% se inyectará a la sanidad aragonesa."

Desde el Ejecutivo regional afirman que están negociando con Vox en dos frentes: la Consejería de Hacienda, liderada por Roberto Bermúdez de Castro, y desde Génova 13, sede del PP en Madrid. A pesar de los esfuerzos, la decisión final dependerá de Santiago Abascal. En Vox, miembros de la Ejecutiva y operadores internos son los encargados de cerrar el acuerdo.

Por otro lado, Alejandro Nolasco, portavoz de Vox en las Cortes, no tiene influencia en las negociaciones. Desde el PP saben que las decisiones se toman directamente en Madrid, lo que ha dejado al exvicepresidente del Gobierno la comunidad al margen de las conversaciones, a pesar de su oposición a salir del Gobierno aragonés cuando Abascal ordenó la ruptura con los ejecutivos autonómicos.

A pesar de ello, desde el PP son conscientes de que la estrategia de Vox se basa en la erosión del Gobierno. Las encuestas internas señalan que su salida del Ejecutivo ha hecho que suban en escaños y hasta el último momento no decidirán si apoyar las cuentas les beneficia electoralmente.

El calendario presiona en el Pignatelli. Aunque hay movimientos para sacar adelante los presupuestos, se espera que el acuerdo llegue en abril, lo que, sumado al debate parlamentario y las enmiendas, llevaría la aprobación definitiva a junio. Serían los últimos presupuestos aprobados en esta legislatura.

A pesar de que esta situación es tan inusual, no es la primera vez que ocurre en los últimos años. Hay que remontarse a 2017, con Javier Lambán al mando del Gobierno, cuando a mediados del mes de mayo se aprobaron las cuentas de ese año tras acordarlo con varias formaciones parlamentarias de izquierdas.

Si no se logra un acuerdo, estarían obligados a presentar unos nuevos presupuestos en 2026. Sin embargo, a Azcón no le preocupa prorrogar las cuentas, porque los presupuestos actuales son "expansivos".

Con la llegada de unos presupuestos entre los dos principales bloques de la derecha se cumpliría la premisa de Vox desde su llegada a las instituciones: una bajada de impuestos. Azcón ya adelantó que reduciría los tributos a los ciudadanos con unas nuevas cuentas. Entre las promesas se encuentra una que lleva reclamando Vox desde hace muchos meses como es la eliminación del grupo dos del impuesto de sucesiones.

El Gobierno ha dejado claro que no presentará las cuentas hasta tener los apoyos necesarios. A pesar de la búsqueda de acuerdos, todavía no se ha aprobado el techo de gasto en la Aljafería, paso previo para que el proyecto llegue a las Cortes.

En cuanto al resto de formaciones, se da por hecho el respaldo del PAR y Teruel Existe, aunque con estos últimos se están revisando temas de infraestructuras. El escenario ideal para el Gobierno sería aprobar los presupuestos con PAR y Teruel Existe, con la abstención de Vox, aunque saben que esto es improbable.

A día de hoy no hay una foto de Azcón y Bermúdez de Castro con los representantes de los partidos para cerrar el acuerdo presupuestario. No obstante, la aprobación del proyecto daría estabilidad parlamentaria y enviaría una señal de seguridad a las empresas que quieran invertir en Aragón.

Además, serviría como arma política para el PP, que podría destacar el aumento de partidas en Sanidad y Educación, sectores con problemas graves como falta de médicos, listas de espera y deterioro de los centros de salud.

Desde el PSOE reconocen que tener unos presupuestos aprobados es "positivo" para la comunidad y ellos estarían contentos si el Gobierno de la comunidad lo consigue.

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