Muere Elena Villagrasa: la fundadora y alma del Parque Nacional de Ordesa

El mundo de la conservación está de luto tras el fallecimiento de la geóloga y directora del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. Tenía 61 años y murió por causas naturales
Elena Villagrasa. Fotografía: Ordesa y Monte Perdido.
Elena Villagrasa. Fotografía: Ordesa y Monte Perdido.

Elena Villagrasa Ferrer falleció de forma repentina el pasado viernes, 26 de septiembre, en la localidad de Escalona (Huesca), a los 61 años. La noticia ha causado un fuerte impacto tanto entre sus compañeros del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido como en su pueblo natal, Bujaraloz, donde se celebrará su funeral este sábado 27 a las 17:00 horas.

Villagrasa fue una figura clave en la gestión ambiental de Aragón, una profesional respetada por su trayectoria y profundamente querida por quienes la conocieron. Geóloga de formación, era una apasionada del patrimonio natural aragonés, al que dedicó toda su carrera. 

Primera mujer al frente de Ordesa

En 2020, Elena hizo historia al convertirse en la primera mujer en asumir la dirección del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, uno de los espacios más emblemáticos de los Pirineos y de toda España. Su llegada a Ordesa, sin embargo, se remontaba mucho más atrás: en 2001 se incorporó como jefa del equipo de conservación, tras aprobar las oposiciones de técnico facultativo superior del Ministerio de Medio Ambiente.

Quienes trabajaron con ella destacan su liderazgo sereno, compromiso inquebrantable y pasión contagiosa por la montaña y la protección de la biodiversidad.

Un perfil brillante y cercano

Nacida en Bujaraloz (Zaragoza), Elena estudió Ciencias Geológicas en la Universidad de Zaragoza, siendo parte de la promoción que estrenó la facultad. Posteriormente, completó un máster de Hidrología Subterránea en Barcelona, en una época en la que la formación de posgrado aún no era habitual.

Trabajó en empresas privadas de Zaragoza y Mallorca, hasta que recaló en la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE), donde estuvo ocho años en el departamento de Planificación. Desde allí, su camino la condujo al lugar que definió su carrera y su vida: el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, al que consideraba "la oficina con las mejores vistas del mundo".

Elena Villagrasa, comprometida hasta el final

Hasta pocas horas antes de su fallecimiento, Villagrasa continuó trabajando activamente en la gestión del parque, participando en una reunión del Plan de Ordenación de los Recursos Naturales. Una prueba más de su entrega hasta el último momento.

El equipo del parque compartió un emotivo comunicado en redes sociales: “Elena deja un vacío inmenso en nuestro Parque Nacional, al que dedicó gran parte de su vida con trabajo, esfuerzo y pasión”. De igual forma han añadido: “Gracias por transmitirnos tu compromiso y admiración por estas montañas. Seguiremos tu ejemplo para que este parque siga siendo un lugar de encuentro y protección”.

Homenaje en Bujaraloz

Su localidad natal también llora su pérdida. En 2024 fue reconocida como pregonera de honor en las fiestas patronales, un gesto que refleja el cariño que despertaba entre sus vecinos.

El alcalde, Darío Villagrasa, destacó su vínculo con el municipio: “Elena era una vecina de toda la vida. Le ponía corazón a todo lo que hacía, desde el secano de los Monegros hasta el verde del Pirineo. La echaremos de menos”.

Un legado que trasciende

Con la muerte de Elena Villagrasa, el medio natural aragonés pierde a una de sus voces más comprometidas, pero su legado perdurará en cada sendero de Ordesa, en cada valle protegido, en cada decisión que ponga la conservación por delante del interés.

Su historia demuestra que, con pasión, preparación y sensibilidad, se puede transformar el entorno. Su recuerdo seguirá guiando a quienes creen en una naturaleza viva, respetada y defendida.

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