El Festival de los Castillos regresa con 35 espectáculos en 11 municipios de Aragón
Este verano, las piedras centenarias de once castillos aragoneses volverán a vibrar con el arte. La octava edición del Festival de los Castillos se celebrará entre el 20 de junio y el 31 de agosto con una programación que reunirá 35 espectáculos en municipios de Zaragoza, Huesca y Teruel, apostando por la cultura como motor de vida rural y valorización del patrimonio.
Las localidades protagonistas serán Novallas, Grisel, Illueca, Alfajarín, Mesones de Isuela y Jarque de Moncayo (Zaragoza), Loarre y Fraga (Huesca) y Valderrobres, Albalate del Arzobispo y San Agustín (Teruel), donde castillos, plazas y patios de armas se transformarán en escenarios al aire libre para teatro, música, danza, circo, magia y literatura.
El festival, que nació para llevar la cultura a lugares con difícil acceso a propuestas escénicas de calidad, refuerza este año su vocación con una programación diversa y para todos los públicos, donde el 80 % de las actuaciones estarán firmadas por artistas aragoneses.
CULTURA BAJO LAS ESTRELLAS Y ENTRE RUINAS
“El secreto está en el escenario”, afirmaba Toño Monzón, codirector del festival, durante la presentación celebrada en el IAACC Pablo Serrano. Y es que la singularidad del certamen no radica solo en la programación artística, sino en su capacidad para transformar enclaves históricos en espacios escénicos únicos. Ruinas, murallas y patios medievales se convierten en telones de fondo donde el arte cobra una nueva dimensión.
La propuesta permite también sumar la experiencia cultural a la oferta turística local, incluyendo rutas de senderismo, visitas patrimoniales, gastronomía o actividades al aire libre. En palabras del alcalde de Alfajarín, José Tomás Pueyo, el festival logra “conjugar la decrepitud de las ruinas con el deseo de reconstruir”. Un ejemplo perfecto de cómo la cultura puede revitalizar espacios olvidados y ponerlos de nuevo en valor.
INAUGURACIÓN EN NOVALLAS Y PRIMEROS CONCIERTOS
El festival arrancará el 20 de junio en Novallas con el ilusionista Luis Macías y su espectáculo Mucha magia. Al día siguiente, la plaza de San Antón acogerá al grupo Muro Kwartet, con un directo que fusiona folk y funk.
En julio, la actividad se intensificará con varias citas destacadas: Carmen París actuará el 5 de julio en Illueca, a los pies del Castillo del Papa Luna; ese mismo día, en Grisel, se podrá disfrutar de la guitarra de Chabi Benedé. Una semana después, el rock llegará a Alfajarín de la mano de Cuti Vericad.
El 12 de julio se vivirá una de las noches más esperadas, con el estreno de La jota fue lo primero, protagonizada por Nacho del Río y Beatriz Bernad en Illueca, mientras que Sweet Marta & The Blues Shakers inundarán de blues la noche de Alfajarín. En Loarre, ese fin de semana incluirá el espectáculo medieval Cántiga contigo y la sátira escénica Manual de instrucciones propias, con Jorge Asín y Marisol Aznar.
MÁS CULTURA PARA TODOS EN JULIO Y AGOSTO
A finales de julio, Jarque de Moncayo será protagonista con el piano y la voz de Ariadna Redondo (25 de julio), el espectáculo de Vegetal Jam al día siguiente y el concierto de Copiloto el domingo. En paralelo, Grisel acogerá los conciertos de Ester Vallejo y Víctor García, mientras que Mesones de Isuela apostará por el humor, el circo y la zarzuela.
Agosto comenzará en Valderrobres, con el circo de Seon, el actor Gabino Diego y nuevas citas con La jota fue lo primero. En Albalate del Arzobispo, el 14 de agosto actuará O'Carolan, grupo que fusiona folk aragonés e irlandés. El humor llegará los días siguientes con Jordi Peca y Marisol Aznar.
El broche final lo pondrá Fraga, que del 29 al 31 de agosto ofrecerá una programación con danza, DJs, rock de los 90, poesía y food trucks, que será detallada próximamente.
UN FESTIVAL CON ALMA Y RAÍCES
Más allá de las cifras —que apuntan a entre 12.000 y 13.000 asistentes en total—, el Festival de los Castillos no busca el volumen sino la experiencia. Cada función está pensada para un aforo medio de 500 a 1.000 personas, permitiendo un contacto directo entre el público y los artistas y fomentando una vivencia única.
“Lo importante no es cuántos vienen, sino que los que vienen se sientan a gusto”, recordaba Monzón. Una filosofía que ha hecho del Festival de los Castillos un referente cultural que sigue creciendo sin perder su esencia: llevar la cultura donde casi nunca llega, haciendo del patrimonio escenario y del arte una forma de habitarlo.

