Hallan muerto en el Pisuerga a Alejandro Aranda, el zaragozano desaparecido hace semanas en Valladolid
Los bomberos de Valladolid han localizado este mediodía el cuerpo sin vida de Alejandro Aranda Lasheras, un profesor zaragozano desaparecido desde el pasado 22 de marzo. El hallazgo se ha producido en el río Pisuerga, a la altura del Puente Juan de Austria, en las inmediaciones del embarcadero del Museo de la Ciencia de Valladolid, una zona próxima al centro de la ciudad.
El dispositivo de búsqueda se mantenía activo desde hacía más de dos semanas, después de que se interpusiera la denuncia por desaparición. En un primer momento, las autoridades se mostraron prudentes respecto a la identidad del cuerpo hallado. El subdelegado del Gobierno en Valladolid, Jacinto Canales, explicó que no se facilitarían más detalles hasta contar con una identificación plena y una vez se hubiera informado a la familia del fallecido. Sin embargo, minutos más tarde, fuentes oficiales confirmaron a Europa Press que se trataba efectivamente de Alejandro Aranda.
Alejandro era un historiador originario de Alcalá de Moncayo, una pequeña localidad de la provincia de Zaragoza. De 38 años, trabajaba como guía turístico en los viajes organizados por el Imserso para personas mayores, lo que le llevaba a recorrer distintos puntos de la geografía española. El sábado 23 de marzo había llegado a Valladolid acompañando a un grupo en una excursión, en lo que era su primera visita a la capital castellana. Se alojó en el céntrico Hotel Olid y, según algunos testigos, esa misma tarde fue visto algo desorientado y con signos de alteración, aunque sin mostrar comportamientos agresivos.
Esa noche abandonó el hotel sin dejar rastro. Su teléfono móvil quedó en la habitación, y su maleta fue encontrada poco después en la calle San Quirce, cerca del Museo Nacional de Escultura. Desde entonces, no se tuvo ninguna noticia más de su paradero, lo que activó un dispositivo de búsqueda que incluyó la participación de Policía Nacional, Protección Civil, bomberos y voluntarios. También se difundieron carteles con su fotografía tanto en Valladolid como en redes sociales, en un intento de recabar cualquier pista útil.
La familia de Alejandro, visiblemente afectada por la desaparición, explicó que el joven padecía esquizofrenia y que, en los días previos, podría haber dejado de tomar su medicación. Su hermana Isabel insistió en que la búsqueda se centrara en espacios naturales, dada su afición por la naturaleza. “Mi hermano siente una conexión muy profunda con entornos rurales y montañosos, y es posible que se haya dirigido a algún lugar apartado”, señaló entonces.
El hallazgo del cuerpo ha puesto fin a más de dos semanas de incertidumbre y angustia para su entorno. La autopsia determinará ahora las circunstancias exactas de su fallecimiento, aunque no se han apreciado indicios evidentes de violencia. Las autoridades han transmitido sus condolencias a la familia y han agradecido la colaboración ciudadana durante el proceso de búsqueda.
