Zaragoza rinde homenaje a Giménez Abad 25 años después: "Lo asesinaron por representarnos a todos"
Veinticinco años después, la familia de Manuel Giménez Abad volvió este miércoles al número 9 de la calle Cortes de Aragón de Zaragoza. Al lugar exacto donde el 6 de mayo de 2001, a las 18.30 de la tarde, un terrorista de ETA le disparó tres tiros a bocajarro cuando caminaba con su hijo Borja, de 17 años, camino de La Romareda. Murió prácticamente en el acto. Tenía 53 años y era presidente del Partido Popular en Aragón.
Este miércoles, su viuda Ana Larraz y sus hijos Manuel y Borja Giménez Larraz depositaron un centro de flores y dos velas encendidas sobre la placa que recuerda el lugar del asesinato, acompañados por la vicepresidenta del Gobierno de Aragón, Mar Vaquero, el consejero de Fomento, Octavio López, la secretaria general del PP aragonés, Ana Alós, la presidenta de las Cortes de Aragón, María Navarro, la alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, y otros representantes institucionales y miembros del PP autonómico.
"Lo asesinaron por representarnos a todos"
El hijo mayor de Giménez Abad, Manuel Giménez Larraz, tomó la palabra ante los medios con la serenidad de quien lleva 25 años cargando con una historia que no eligió y que sin embargo ha decidido convertir en compromiso público.
"Hoy hacemos un ejercicio de memoria, 25 años después de que, aquí mismo, unos asesinos acabaran con la vida de mi padre", dijo. Y fue directo al núcleo de lo que significa ese recuerdo: "A mi padre no lo asesinaron por ser un tipo estupendo, por ser un padre fantástico. Lo asesinaron por representarnos a todos los ciudadanos, por representar nuestros derechos y libertades. Y eso no se puede olvidar."
Giménez Larraz reivindicó la vigencia de esa memoria. "La democracia es frágil y las víctimas nos recuerdan que no la tenemos garantizada", afirmó, añadiendo que "nuestros derechos y libertades tienen que ser defendidos a diario" porque "la Historia no es un proceso únicamente ascendente en materia de progreso, de tolerancia, de democracia e, incluso, de compasión."
Recordó también que todavía quedan más de 300 crímenes de ETA sin resolver. "300 familias rotas que están esperando que, en algún momento, se les resarza jurídica y penalmente de una pérdida que cambió su vida para siempre. Renunciaron a la violencia y el Estado les tiene que resarcir", señaló.
Y reivindicó el orgullo de cómo España hizo frente al terrorismo: "A veces es bueno recordar que en España eso ha sido una excepción de la que podemos sentirnos orgullosos. Ni Francia, ni Israel, ni el Reino Unido, ni Alemania en su momento mantuvieron ante la amenaza terrorista la misma firmeza de convicciones y el mismo respeto a su Estado de Derecho que nuestra democracia."
La secretaria general del PP Aragón, Ana Alós, fue más explícita en la dimensión política del homenaje. "La banda terrorista ETA asesinó a un hombre bueno, a un padre de familia, a un político que encarnaba los valores más importantes de nuestra democracia. Fue por ello por lo que lo asesinaron, porque representaba lo mejor de nuestra sociedad: la defensa de la libertad, de la justicia, de la dignidad y de la igualdad."
Alós no eludió el contexto político actual. "A día de hoy, lamentablemente, es más importante que nunca seguir defendiendo esos valores, en un momento en el que estamos viendo que se está mancillando la memoria de las víctimas, cuando estamos viendo cómo se está excarcelando a terroristas asesinos a cambio de votos." Y denunció que "estos asesinos que se está liberando ni se han arrepentido ni han colaborado con la justicia para acabar con esos procesos que quedan todavía pendientes."
Azcón, desde Bruselas: "No lo podemos olvidar"
El presidente del Gobierno de Aragón, Jorge Azcón, siguió el aniversario desde Bruselas, donde participó en el Pleno del Comité de las Regiones. Desde allí, en declaraciones a los medios, reclamó que es "importantísimo" recordar "cómo y por qué" asesinaron a Giménez Abad.
"No hace tantos años que ETA mataba a los defensores de la democracia para querer imponernos un proyecto totalitario. No lo podemos olvidar", afirmó Azcón, que subrayó que Giménez Abad "fue asesinado por defender la libertad, los derechos de todos." Y cerró con una frase que resume el sentido del homenaje: "No murió por nada. Murió por defender la libertad de todos, murió por defender la democracia. Y es de justicia que le recordemos y honremos su causa."
Un asesinato que movilizó a cientos de miles de personas
El 6 de mayo de 2001, al día siguiente del atentado, más de 350.000 personas salieron a las calles de Zaragoza en una de las manifestaciones más multitudinarias de la historia de la ciudad para condenar el crimen y rechazar el terrorismo. Veinticinco años después, la ciudad volvió al lugar del asesinato. Esta vez con flores, con velas y con la misma convicción de que hay cosas que no se pueden olvidar.