Manuel Muñoz (54), médico aragonés: "Con la huelga se ha despertado aún más mi vocación"

Aragón ha vivido del 9 al 12 de diciembre cuatro jornadas consecutivas de huelga médica, convocadas en paralelo al paro nacional
Manuel Muñoz en una de las concentraciones de esta semana en Zaragoza.
Manuel Muñoz en una de las concentraciones de esta semana en Zaragoza.

Cuando Manuel Muñoz cruza la puerta de urgencias del Hospital San Jorge de Huesca, siente que cada día es una prueba de resistencia tanto física como emocional. Tras casi 23 años de servicio, 24 horas de guardia intensas y contratos que en sus primeros años apenas le permitían llegar a fin de mes, su vocación por la medicina sigue intacta y asegura que estos días se ha despertado más aún. "La huelga de esta semana me ha recordado por qué elegí esta profesión. Ver la unión entre compañeros ha sido impresionante", manifiesta.

Aragón ha vivido del 9 al 12 de diciembre cuatro jornadas consecutivas de huelga médica, convocadas en paralelo al paro nacional de la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM). La protesta ha sido una respuesta al nuevo Estatuto Marco que prepara el Ministerio de Sanidad y una reivindicación de mejoras salariales y laborales por parte de los profesionales aragoneses. Para Muñoz, estas reivindicaciones no son abstractas: "Llevamos más de 20 años con este Estatuto, que tiene muchos contras y al que todavía no le he encontrado ningún pro, con unas condiciones laborales penosas y ahora querían empeorarlas. Este es el momento de levantarnos al unísono por nuestros derechos".

Muñoz recuerda que su trayectoria familiar está marcada por la medicina. "Mi padre, mi tío, mi abuelo, mi suegro y mi mujer son médicos. En mi casa siempre se ha vivido la profesión como algo vocacional", explica. Por eso, la huelga también tiene un componente personal, que es mejorar las condiciones laborales no solo para él, sino para las futuras generaciones, incluidas sus hijas que se plantean seguir sus pasos.

Uno de los aspectos más críticos que denuncia es la sobrecarga asistencial en urgencias, tradicionalmente el "patito feo" del hospital. "Los pacientes llegan derivados de centros saturados o para adelantar pruebas y citas, mientras los médicos enfrentamos turnos de 24 horas con descansos casi inexistentes", describe. En este sentido, recuerda sus primeros contratos en 2002, con guardias largas y mal pagadas, jornadas que hoy parecen imposibles de compaginar con la vida personal.

FUGA DE JÓVENES

Otro de los problemas es la fuga de talento joven. El aragonés cuenta que los residentes, que asumen responsabilidades equivalentes a las de médicos veteranos pero con menor remuneración, a menudo optan por salir de Aragón o incluso del país. "Si un residente termina su formación con 27 o 28 años y no tiene cargas familiares, decide irse a otro país para mejorar sus condiciones laborales y su desarrollo profesional", señala.

Durante la huelga, también han surgido polémicas sobre los servicios mínimos. Según Muñoz, los datos oficiales no reflejan la realidad, ya que no tienen en cuenta servicios mínimos, bajas, licencias ni personal temporal. "El seguimiento real ronda el 80% a nivel hospitalario, mucho más alto que las cifras que publica la Administración", afirma.

La huelga ha reavivado la unidad del colectivo médico y ha puesto sobre la mesa problemas estructurales que afectan tanto a profesionales como a pacientes. "Ver que puedo intentar cambiar estas condiciones laborales y mejorar la situación para mis compañeros, y para el futuro de mi hija si decide estudiar medicina, me hace sentir que estamos haciendo lo correcto", concluye.

Los cuatro días de huelga terminaron este viernes, pero el debate sobre la sanidad aragonesa, las condiciones laborales de los médicos y la retención del talento joven continuará en los hospitales de toda la comunidad.

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