Iban, geólogo y técnico de aludes del Pirineo: "Esto se puede poner feo"

El geólogo y técnico de aludes Iban alerta sobre la fragilidad del manto nivoso en el Pirineo tras las últimas nevadas y advierte de un escenario inestable en cotas altas.

Iban, geólogo y técnico de aludes, en el vídeo publicado por el Centro A Lurte de Canfranc
Iban, geólogo y técnico de aludes, en el vídeo publicado por el Centro A Lurte de Canfranc

El estado actual del manto nivoso en el Pirineo vuelve a situarse en el centro de la preocupación tras las intensas nevadas registradas en las últimas semanas. Así lo explica Iban, geólogo y técnico de aludes, en un vídeo difundido por el Centro Alurte de Canfranc, especializado en la gestión del riesgo en montaña, donde analiza sobre el terreno la estructura interna de la nieve en una de las zonas más expuestas de alta montaña.

El análisis se realiza cerca del pelado del Pico Royo, en la zona conocida como la calle de Etena, a unos 2.300 metros de altitud y en orientación norte. Allí, el técnico describe el trabajo habitual de evaluación del manto: “Hemos hecho un agujero, un perfil entero hasta el suelo para ver toda la estratificación del manto”.

Lo que encuentra bajo la superficie es un escenario delicado. “La nieve de esta noche está un poco venteada”, explica, y se apoya sobre “una pequeña costra” previa. Bajo ella aparece la nieve acumulada durante la semana, que descansa sobre “una costra de humedad finita”, situada a su vez sobre una nueva capa de facetas de casi dos milímetros, descritas como “nieve súper incohesiva, de dureza puño”.

Este tipo de estructura interna es especialmente problemática en términos de estabilidad. “Creemos que va a ser una capa débil ante toda la nieve que viene esta semana”, advierte Iban, que resume el riesgo de forma clara: “Esto se puede poner un poco feo”.

Un invierno marcado por grandes nevadas y aludes

Las observaciones del técnico llegan después de un final de diciembre y un inicio de enero especialmente complicados en el Pirineo, con episodios de nevadas intensas y varios aludes de gran tamaño. En diferentes puntos de la cordillera se han registrado avalanchas que han obligado a extremar la precaución y que, en algunos casos, han tenido consecuencias mortales.

Los servicios nivológicos y de protección civil han venido alertando de una combinación peligrosa de nieve reciente, viento y capas débiles persistentes, especialmente en orientaciones norte y en cotas altas. En estos escenarios, incluso una sobrecarga pequeña —como el paso de una sola persona— puede ser suficiente para desencadenar un deslizamiento.

Capas débiles que no se ven

El testimonio de Iban pone el foco en un aspecto clave de la nivología: el peligro no siempre es visible desde el exterior. Un manto aparentemente uniforme puede ocultar, en su interior, capas frágiles que actúan como planos de rotura. Las facetas descritas por el geólogo, con muy poca cohesión, son uno de los factores más temidos por los técnicos de aludes.

Cuando nuevas nevadas se depositan sobre estas capas, el riesgo se incrementa de forma notable y puede mantenerse durante días o incluso semanas, hasta que la nieve se transforma o se consolida.

Llamamiento a la prudencia en alta montaña

Desde los centros especializados insisten en que este tipo de análisis subraya la importancia de consultar los boletines de peligro de aludes, planificar bien las salidas y extremar la precaución fuera de pistas balizadas. El mensaje es especialmente relevante para montañeros, esquiadores de travesía y aficionados al fuera de pista, en un momento en el que la nieve invita a la actividad pero las condiciones internas del manto siguen siendo muy frágiles. Las palabras de Iban, basadas en la observación directa y la experiencia técnica, resumen el momento actual del Pirineo: un escenario cambiante, complejo y en el que la prudencia es la principal herramienta de seguridad.

Comentarios