Los ibones dejarán de ser ibones: la CHE plantea ascenderles a 'lagos'
Los ibones o lagos glaciales del Pirineo son relictos de un pasado glaciar que, a lo largo del tiempo, han sufrido los efectos del cambio climático y la creciente influencia de las actividades humanas. Conscientes de su vulnerabilidad y su valor ecológico, la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha iniciado un estudio detallado sobre 11 de estos lagos situados entre Aragón y Cataluña. La iniciativa forma parte de un esfuerzo para proteger y conservar estos ecosistemas frágiles, que representan uno de los mayores patrimonios naturales de la región.
El estudio tiene como objetivo principal reconocer oficialmente estos 11 ibones como masas de agua superficial, lo que implicará un aumento en las medidas de protección y vigilancia. Para ser clasificados como tal, los ibones deberán cumplir ciertos criterios establecidos por la legislación hidrológica, como contar con una superficie mínima de ocho hectáreas, una profundidad mínima de tres metros y un valor ambiental destacado.
LOS IBONES PROPUESTOS PARA LA CLASIFICACIÓN OFICIAL
La lista de los 11 ibones incluidos en el estudio abarca algunas de las joyas naturales más conocidas del Pirineo, entre las que se encuentran:
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Ibón de Estanés
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Plan (o Basa de la Mora)
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Sabocos
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Millares
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Lliterola
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Acherito
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Cal de la Vall
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Negre (Salenques)
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Lenés
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Sen
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Asnos
Estos lagos son el hogar de una biodiversidad única, siendo vitales para muchas especies de flora y fauna, y desempeñan un papel fundamental en el equilibrio ecológico de los ecosistemas de montaña. Sin embargo, su fragilidad ante el cambio climático y el aumento de la actividad humana, especialmente el turismo, los pone en una situación vulnerable que requiere una atención urgente.
LA REVISIÓN EN EL NUEVO PLAN HIDROLÓGICO DEL EBRO 2028-2033
El estudio es parte de la revisión integral que se llevará a cabo en el marco del nuevo Plan Hidrológico del Ebro 2028-2033, un proyecto clave para la gestión de los recursos hídricos en la cuenca del río Ebro. Según los documentos preliminares de esta futura planificación, se prevé que los 11 ibones del Pirineo aragonés y catalán sean reconocidos como masas de agua con tipología de lago, lo que les otorgará un estatus de protección adicional.
Este reconocimiento oficial no solo aumentará la vigilancia sobre estos ibones, sino que también implicará un mayor enfoque en la calidad del agua y el estado de conservación de estos ecosistemas, lo que permitirá tomar decisiones más informadas para su preservación.
UN NUEVO ENFOQUE DE VIGILANCIA Y PROTECCIÓN
Miguel García Vera, responsable de Planificación en la Confederación Hidrográfica del Ebro, explica que el objetivo es centrar los esfuerzos en estos lagos para poder analizarlos con mayor profundidad. El aumento en el seguimiento y control de los ibones es una medida que busca frenar el deterioro ambiental de estas zonas tan frágiles, especialmente ante el aumento de las temperaturas y el impacto del turismo masivo.
De ser aprobada, esta medida también implicaría la ampliación de los sistemas de vigilancia, con el fin de garantizar la calidad del agua y la salud de los ecosistemas de estos ibones. A través de este esfuerzo, la CHE espera que se puedan implementar estrategias de conservación más efectivas que aseguren la protección a largo plazo de estos valiosos espacios naturales.

