La pequeña ermita del s. XI que tiene las mejores vistas de Aragón

La restauración llevada a cabo por el Gobierno de Aragón en 1996 permitió recuperar muchos de los elementos deteriorados por el paso del tiempo
Esta ermita del siglo XI está situado en el municipio de Viacamp. / Ribagorza es Pirineo
Esta ermita del siglo XI está situado en el municipio de Viacamp. / Ribagorza es Pirineo

En lo más alto de la comarca de La Ribagorza se levanta una de las construcciones más singulares de Aragón: la Ermita de Santa Quiteria y San Bonifacio. Esta pequeña iglesia, construida en el siglo XI destaca por su valor arquitectónico y por su ubicación, que ofrece una de las mejores vistas de la Comunidad y se ha convertido en uno de los enclaves más visitados por los amantes del patrimonio, la historia y la naturaleza. 

Ubicada en el municipio de Viacamp, en Montfalcó, la ermita se alza sobre un paraje rocoso que parece desafiar al vacío. Su situación  permite disfrutar de una panorámica única, con vistas impresionantes al embalse de Canelles, al río Noguera Ribargozana y al congosto de Mont-rebei, uno de los desfiladeros más conocidos de Aragón. Este paisaje, que parece fundirse con el cielo y la tierra, no solo deja sin palabras a los visitantes, sino que también invita a la reflexión sobre cómo fue posible construir una iglesia en un lugar tan inaccesible.

La ermita de Santa Quiteria y San Bonifacio es un claro ejemplo de la arquitectura románica ribargozana. Su planta rectangular y su distribución irregular se deben a la adaptación del edificio a la roca sobre la que fue edificado. Consta de dos naves y una doble cabecera recta. La nave mayor está dividida en tres tramos, mientras que la menor solo cuenta con uno. En su origen, se cree que la cabecera de la ermita pudo haber sido semicircular, como indican algunos indicios encontrados durante las restauraciones de los años 90.

El techo está cubierto por una bóveda de cañón apoyada sobre arcos fajones, y la puerta de entrada, ubicada en la pared norte, presenta un arco de medio punto de estrechas dovelas. La restauración llevada a cabo por el Gobierno de Aragón en 1996 permitió recuperar muchos de los elementos deteriorados por el paso del tiempo, y aunque se suprimió el coro alto que existía originalmente, la esencia del edificio sigue intacta. Durante este proceso, también se encontraron y arrancaron pinturas murales, que databan de épocas pasadas, un testimonio más de la importancia histórica de este pequeño templo.

Cómo llegar a la ermita

Acceder a la ermita de Santa Quiteria y San Bonifacio es relativamente sencillo. Desde la localidad de Viacamp, se toma una pista en buen estado que lleva hasta Montfalcó, donde se encuentra el albergue de Montfalcó, un punto de referencia en la zona. Desde allí, un sendero señalizado asciende hasta la ermita en unos 15-20 minutos de caminata. Este camino, que se recorre entre vegetación y formaciones rocosas, es adecuado para todas las edades, por lo que no supone un gran esfuerzo incluso para los más pequeños.

El esfuerzo por llegar a la cima es más que recompensado una vez se llega al mirador natural. Las vistas panorámicas del embalse de Canelles y el congosto de Mont-rebei son, sin duda, uno de los principales atractivos de este lugar. Es fácil imaginar cómo, en tiempos pasados, los habitantes de los pueblos cercanos subían a este santuario en romería, buscando tanto la paz espiritual como el disfrute de la naturaleza.

La leyenda de Santa Quiteria

La historia de la ermita está, como no podía ser de otra manera, ligada a una leyenda. Según cuenta la tradición, en la zona vivía una reina con sus tres hijas, entre ellas Santa Quiteria. Las tres princesas eran conocidas por su gran belleza y bondad, lo que despertó los celos de una bruja que, mediante un conjuro, hizo dormir a la reina. Las princesas, incapaces de encontrar el antídoto para romper el hechizo, murieron sin poder despertar a su madre. En homenaje a las tres, el pueblo construyó varias ermitas, incluida la de Santa Quiteria, que aún hoy sigue siendo un lugar de culto y admiración.

Visitar la ermita de Santa Quiteria y San Bonifacio es una oportunidad para adentrarse en la historia medieval de Aragón y para disfrutar de un entorno natural inigualable. El Montsec, la sierra que rodea esta zona, alberga numerosas joyas del románico, y la ermita de Santa Quiteria es uno de los mejores ejemplos de este estilo arquitectónico en la región.

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