El motivo que da la DGA por la ausencia de 48 horas de la UME en la riada de Azuara y Letux

La DGA justifica que no activó a la UME en las primeras 48 horas tras la riada de Azuara y Letux porque “no limpia calles” y los técnicos no vieron necesaria su intervención inmediata.

El Gobierno de Aragón ha defendido su decisión de no activar a la Unidad Militar de Emergencias (UME) hasta 48 horas después del inicio de la riada que asoló localidades como Azuara y Letux. El consejero de Hacienda y Administración Pública, Roberto Bermúdez de Castro, ha explicado en sede parlamentaria que la medida fue tomada “de forma consensuada y basada en criterios técnicos”, descartando inicialmente la necesidad de intervención de la unidad militar.

“La UME no está para limpiar calles, sino para salvar vidas”, ha afirmado con contundencia el consejero, quien ostenta la máxima responsabilidad en la gestión de emergencias en Aragón. Según su relato, la situación no requería su participación inmediata, al contar con medios propios como las brigadas de INFOAR y los efectivos de Protección Civil. Una postura que ha provocado críticas desde la oposición, que cuestiona si se subestimaron los daños y la magnitud de la emergencia.

UNA DECISIÓN TÉCNICA, NO POLÍTICA

Bermúdez de Castro ha detallado que solo dos personas —el diputado Tomás Guitarte (Aragón-Teruel Existe) y el alcalde de Belchite, Carmelo Pérez— pidieron la intervención de la UME en las primeras horas tras la catástrofe. A su juicio, el operativo aragonés era suficiente en ese momento. Fue el lunes siguiente, cuando se constató que la emergencia se alargaría durante varios días, cuando se optó por solicitar su activación para acelerar las tareas de limpieza y restablecimiento.

“Tenemos que empezar a valorar más lo nuestro”, ha recalcado visiblemente molesto, reivindicando el trabajo de los equipos aragoneses frente a la constante alabanza a la UME en medios y redes sociales.

EL MINUTO A MINUTO DE UNA EMERGENCIA

Durante su intervención, el consejero ofreció una cronología pormenorizada de los hechos. El primer aviso de alerta meteorológica de AEMET se recibió el viernes 13 de junio a las 08:52 horas. Ese mismo día, se enviaron comunicaciones por correo electrónico y SMS a los ayuntamientos y comarcas, y a las 14:39 horas se activó el Plan PROCIFEMAR en fase de alerta.

Con el paso de las horas, las lluvias torrenciales comenzaron a provocar daños en Villar de los Navarros, Letux y Almonacid de la Cuba. El sábado por la mañana se reunió por primera vez el CECOP, aunque no fue hasta el lunes cuando se incorporó la UME al operativo. El presidente Jorge Azcón no visitó la zona afectada hasta ese día, tras regresar de una boda en Galicia, lo que avivó aún más las críticas.

CRÍTICAS DE LA OPOSICIÓN Y PETICIÓN DE RESPONSABILIDADES

La gestión del Ejecutivo autonómico ha sido objeto de duras críticas por parte de los grupos de izquierda. Leticia Soria (PSOE) acusó a Azcón de actuar con “cobardía” y de mostrar “cero empatía” con los vecinos afectados. También IU, Podemos y CHA exigieron explicaciones por el retraso en la reacción y pidieron que se extraigan lecciones de cara a futuras emergencias.

Joaquín Moreno (Aragón-Teruel Existe) fue tajante: “La DGA subestimó los daños”. Otros portavoces, como Alberto Izquierdo (PAR), apelaron a la complejidad de gestionar en momentos de crisis, mientras que Vox recriminó la falta de agilidad y cuestionó la lógica de activar a la UME días después si no era necesaria desde el principio.

UNA EMERGENCIA QUE ABRE UN DEBATE

El caso ha abierto un debate en torno a los protocolos de actuación ante catástrofes naturales y el papel que deben jugar tanto los recursos autonómicos como las fuerzas estatales en situaciones extremas. Mientras el Gobierno de Aragón defiende que la respuesta fue proporcionada y técnicamente correcta, la oposición insiste en que la falta de anticipación y el retraso en la activación de la UME agravaron los efectos de la riada.

El tiempo dirá si el nuevo contexto climático, con fenómenos extremos cada vez más frecuentes, exige una reformulación del actual modelo de respuesta a emergencias en Aragón.

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