Ni Alquézar ni Beceite: las otras pasarelas que pasan inadvertidas pero están a 800 metros
Este recorrido suspendido en plena montaña ofrece 800 metros de vértigo, historia y paisajes únicos y es una alternativa menos masificada a las pasarelas más famosas del Pirineo.
Las Pasarelas de Panticosa, en pleno valle de Tena, son una de las experiencias más singulares del Pirineo aragonés, aunque aún hoy permanecen a la sombra de otros recorridos más conocidos como los de Alquézar o Beceite. A diferencia de ellos, este itinerario suspendido sobre el río Caldarés ofrece un trazado de 800 metros de longitud que se adentra en un espectacular congosto, combinando la emoción de caminar colgado de la roca con la belleza de un paisaje de alta montaña.
El recorrido, de apenas una hora, comienza en el aparcamiento de la telecabina de Panticosa y asciende progresivamente con un desnivel de 160 metros, siempre acompañado por el sonido del agua que discurre entre pozas cristalinas y paredes verticales. Las pasarelas, ancladas en la roca, alcanzan tramos de hasta cien metros de altura sobre el cauce, lo que convierte el paseo en una experiencia tan segura como impactante.
Durante la ruta, el visitante atraviesa restos de los búnkeres de la Línea P, construidos en época franquista, que aportan un componente histórico a un entorno dominado por la naturaleza. Al final del trayecto, dos opciones se abren al excursionista: regresar directamente al pueblo o continuar hacia el Mirador O Calvé, desde donde se disfruta de una panorámica de Panticosa con la imponente Peña Telera como telón de fondo.
Las pasarelas están abiertas en temporada desde abril hasta finales de octubre, con horarios más amplios en verano. El acceso tiene un precio simbólico —entre 3 y 4 euros— y está limitado por aforos para garantizar la seguridad. Eso sí, no se permite la entrada a menores de siete años o personas con menos de 1,30 metros de altura, dado que se trata de un itinerario con pasarelas metálicas suspendidas y pequeños tramos de vértigo.
Aunque la ruta resulta asequible para la mayoría de visitantes, se recomienda acudir con calzado adecuado, agua y protección solar, especialmente en los días más calurosos. La experiencia está pensada como una actividad familiar y constituye una alternativa menos masificada a otros destinos de pasarelas del Pirineo aragonés.
En los últimos años, esta infraestructura se ha consolidado como un atractivo turístico clave para Panticosa, complementando la oferta de montaña, esquí y termalismo. Conjugando naturaleza, adrenalina y cultura, las Pasarelas de Panticosa son ya un ejemplo de cómo un recorrido de apenas 800 metros puede competir en espectacularidad con rutas mucho más largas y populares.

