El PAR entra en shock y sale de la política autonómica: logra 0 diputados tras décadas gobernando
El primer sondeo a pie de urna anticipa la desaparición del Partido Aragonés de las Cortes, un giro histórico para una formación clave en el autogobierno de Aragón durante décadas.
El primer sondeo a pie de urna difundido tras el cierre de los colegios electorales anticipó un hecho de enorme carga histórica en la política autonómica que el escrutinio final ha confirmado: el Partido Aragonés se ha quedado sin representación en las Cortes de Aragón, desapareciendo del Parlamento por primera vez desde su fundación.
Con el resultado ya oficial, el PAR ha pasado en una sola noche de haber sido partido de gobierno y actor clave durante décadas a quedar fuera de la Cámara autonómica, cerrando una etapa central del autonomismo aragonés.
Un partido que llegó a presidir el Gobierno de Aragón
El Partido Aragonés no ha sido una fuerza menor en la historia política de la comunidad. Entre 1987 y 1993, el PAR ocupó la Presidencia del Gobierno de Aragón con Hipólito Gómez de las Roces, en una etapa decisiva para la consolidación institucional de la autonomía y el desarrollo del autogobierno.
Posteriormente, aunque no volvió a encabezar el Ejecutivo, el PAR se convirtió durante años en formación bisagra imprescindible, participando en gobiernos tanto con el PSOE como con el PP y condicionando la estabilidad parlamentaria en varias legislaturas.
La era de influencia y poder institucional
Especialmente relevante fue el papel del PAR entre finales de los años noventa y la década de 2010, cuando el partido mantuvo una presencia constante en el Gobierno autonómico. Figuras como José Ángel Biel, vicepresidente del Ejecutivo durante más de una década, simbolizaron esa etapa de influencia territorial, control institucional y capacidad de negociación.
Durante esos años, el PAR gestionó áreas clave del Ejecutivo y ejerció como garante del equilibrio territorial, defendiendo un regionalismo pragmático que le permitió obtener representación estable en las Cortes durante más de treinta años consecutivos.
El inicio del declive
El retroceso del PAR comenzó a hacerse visible en la última década, con una pérdida progresiva de apoyo electoral, tensiones internas, escisiones y una creciente dificultad para diferenciar su proyecto en un escenario político cada vez más polarizado.
En las elecciones de 2019 y 2023, el partido logró mantener una presencia mínima en el Parlamento, pero ya muy lejos de los resultados que le permitieron condicionar gobiernos y presupuestos. En 2023 registró su peor resultado hasta la fecha, con un solo escaño. La convocatoria anticipada de las elecciones de 2026 ha terminado por agravar esa tendencia, hasta dejarlo fuera de la Cámara.
Un Parlamento sin regionalismo clásico
El resultado final dibuja unas Cortes dominadas por los grandes partidos de ámbito estatal, con un escenario mucho más polarizado y sin espacio para el regionalismo tradicional que durante décadas representó el PAR.
Más allá del dato numérico, la desaparición del Partido Aragonés del Parlamento supone un cambio estructural en el sistema político aragonés, poniendo fin a una cultura de pactos en la que el PAR fue durante años pieza central.
Confirmación de un cambio histórico
Con el recuento concluido, la salida del PAR de las Cortes se confirma como uno de los grandes titulares de la noche electoral, tanto por su simbolismo como por sus implicaciones políticas.
Aragón cierra definitivamente una etapa en la que el regionalismo moderado fue decisivo para la gobernabilidad y abre un nuevo ciclo marcado por la hegemonía de los partidos nacionales y una menor fragmentación parlamentaria.
El escrutinio final ha despejado cualquier duda: el Partido Aragonés ha vivido su noche más difícil desde su fundación, poniendo fin a más de cuatro décadas de presencia ininterrumpida en el Parlamento autonómico.