Prohibido navegar en los embalses más cotizados de Huesca: ni catamaranes ni kayaks

La decisión ha caído como un jarro de agua fría en la Ribagorza.

La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) ha decretado la prohibición temporal de la navegación en los embalses de Santa Ana y Canelles a partir de este sábado, 1 de noviembre, una vez concluida la campaña anual de control del mejillón cebra en la cuenca del Ebro. La decisión, que afecta a todas las embarcaciones recreativas —incluidos kayaks, catamaranes, paddle surf y motos de agua—, ha cogido por sorpresa a ayuntamientos y empresas turísticas de la zona, que aseguran no haber recibido notificación previa.

La justificación de la CHE

El organismo de cuenca, dependiente del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, fundamenta la restricción en un requisito clave de la normativa de bioseguridad: ninguno de los dos embalses dispone actualmente de estación de limpieza y desinfección obligatoria para embarcaciones. Sin ese punto de control operativo —donde se aplica el protocolo “limpiar, drenar y secar” y, en su caso, desinfección—, el tránsito de naves supone un vector de dispersión del bivalvo invasor hacia otros cuerpos de agua.

La CHE recuerda que cada verano ejecuta un programa de muestreo y vigilancia que en 2025 se ha extendido a 38 embalses navegables de la cuenca. En la última campaña se analizaron más de 650 muestras superficiales y 140 en profundidad. Los técnicos han detectado indicios de larvas en embalses donde antes no había registros —Terradets, Camarasa, La Peña, Ardisa y Arguis, entre otros—, dato que, a juicio del organismo, eleva el nivel de riesgo y obliga a endurecer las medidas preventivas.

En Canelles, las pruebas de julio volvieron a confirmar presencia larvaria, mientras que en Santa Ana ya se localizaron ejemplares adultos en la campaña anterior. La combinación de positivos recientes y ausencia de estaciones de desinfección ha conducido, según la CHE, a la moratoria de la navegación hasta que se garantice un control efectivo.

Malestar en el territorio

La decisión ha caído como un jarro de agua fría en la Ribagorza. El presidente comarcal, Roque Vicente, ha señalado que no ha recibido comunicación oficial y que convocará reuniones con los afectados para explorar alternativas. En la misma línea, el alcalde de Viacamp, Jordi Piqué, ha reconocido que tampoco fue informado con antelación.

Ambos responsables temen un impacto directo en el tejido económico local —empresas de turismo activo, alquiler de embarcaciones, guías y restauración— justo en semanas con reservas ligadas al otoño y a puentes festivos.

Empresarios consultados subrayan que catamaranes turísticos, rutas guiadas en kayak y otras experiencias náuticas son, desde hace años, productos tractor en Santa Ana y Canelles, con pernoctaciones asociadas en la zona.

El cierre temporal obliga a reembolsos o reprogramaciones y añade incertidumbre a un sector que reclama calendarios previsibles y coordinación para no perder competitividad.

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