Este pueblo aragonés se convirtió en el plató de una de las nuevas series de Netflix
Un rodaje de Netflix ha transformado un pueblo de Teruel en un auténtico escenario medieval, con su castillo y su iglesia como protagonistas de una de las producciones más esperadas del año.
En uno de los rincones menos esperados de Aragón, un casco histórico bien cuidado se ha transformado en plató de cine para una producción internacional. Se trata de un pueblo de Teruel cuya arquitectura medieval ha servido como escenario principal de una serie de ficción ambientada en el año 1504. La elección no es casual: el conjunto monumental —compuesto por un castillo imponente y una iglesia gótica de elevadas dimensiones— ofrece una atmósfera tan auténtica que los creadores no han necesitado recurrir a efectos digitales para ambientar. El rodaje incluyó secuencias filmadas en el interior de la iglesia, entre ellas una boda, y ha fijado la mirada del turismo hacia este lugar que hasta hace poco pasaba más desapercibido.
UN RODAJE DE ÉPOCA Y PRECISIÓN
La serie se estrenó en septiembre de este año y eligió este pueblo de Teruel para rodar varias escenas clave. El episodio siete, titulado ‘El arzobispo’, contiene una de las secuencias más impactantes: grabada en el interior de la iglesia, la escena obligó a cerrar el templo al público durante una semana en septiembre de 2024 para permitir el despliegue técnico necesario. En el castillo, por su parte, se montaron decorados exteriores, trabajaron figurantes locales y se recrearon pasajes de la trama donde un asesino huye con su hija para protegerla de fuerzas hostiles. La producción llega de la mano de una gran plataforma de streaming internacional y representa una inversión significativa en localización para este pueblo.
Durante los días de rodaje, la iglesia y el castillo, dos de los monumentos más emblemáticos de la localidad, funcionaron como plató y como reclamo turístico potencial. Figurantes del municipio participaron en la filmación, lo que permitió a la comunidad local sentirse parte del proceso creativo. Señales como las del castillo y la propia iglesia se convirtieron en escenario real de ficción, lo que añade una nueva capa de valor al patrimonio.
PATRIMONIO, RODAJE Y TURISMO EN ARAGÓN
El castillo data en sus orígenes del siglo XII y XIV y fue ampliándose hasta adquirir una planta palaciega durante los siglos siguientes. Hoy combina uso turístico con actividades culturales. Por su parte, la iglesia es uno de los ejemplos más sobresalientes del gótico levantino en la provincia. Elevadas juntas, forman un conjunto que ha sido declarado Bien de Interés Cultural y figura como principal atractivo de la comarca.
La elección de este emplazamiento para una serie de gran alcance no solo pone en valor el patrimonio arquitectónico de Aragón, sino que también abre nuevas posibilidades para el turismo y la economía local. Jóvenes, familias y visitantes de fuera de la región pueden sentirse atraídos por la experiencia de caminar por las calles que han aparecido en pantalla, de visitar monumentos que han actuado como decorado de época y de descubrir el encanto de un pueblo que ahora suma historia, ficción y autenticidad.
Mientras tanto, las autoridades turísticas locales ya trabajan para gestionar el aumento de atención que esta intervención mediática puede generar. Es un momento ideal para que el pueblo, aún con su rostro tranquilo, aproveche una visibilidad que hasta ahora estaba reservada para grandes ciudades.

