Los dos pueblos de Aragón más peleones: no suman ni 500 habitantes
En algunos pequeños municipios aragoneses, los conflictos políticos y vecinales acaban en los tribunales, generando tensiones difíciles de resolver.
En la tranquila comarca del Campo de Cariñena, dos municipios pequeños, Cosuenda y Manchones, se han ganado una notoriedad inesperada en los juzgados de Zaragoza. Aunque estos municipios apenas cuentan con unos pocos cientos de habitantes, son conocidos por ser el escenario de varias disputas municipales que han terminado en las salas de justicia. Las rencillas y disputas entre sus regidores y vecinos han sido tan intensas que, en ocasiones, han llegado a implicar amenazas de muerte y situaciones extremas como el destierro de los implicados.
CONFLICTOS POLÍTICOS EN COSUENDA: UNA HISTORIA DE COACCIONES Y CONDENAS
Cosuenda, con tan solo 335 vecinos, ha sido escenario de diversas controversias judiciales. El actual alcalde, Luis Alberto Cebrián (PP), y dos de sus tenientes de alcalde han sido recientemente condenados por coaccionar a un vecino para que dejara de grabar los plenos municipales y de criticar su gestión en las redes sociales. Esta sentencia de un tribunal, que los castiga con tres multas por un delito leve, subraya la imprudencia de las autoridades locales al intentar acallar la voz de la ciudadanía. El juez fue muy claro al señalar que son los ciudadanos quienes deben fiscalizar la actividad política, no al revés, y que el trato intimidatorio no tiene cabida en la vida pública.
Este no es el primer incidente en Cosuenda que llega a los tribunales. El anterior regidor, Óscar Lorente (PSOE), también ha enfrentado juicios, como el que le absolvió de una acusación de prevaricación tras intentar despedir a una trabajadora administrativa sin justificación. A pesar de haber sido condenado previamente por falsedad, Lorente logró una absolución del Tribunal Superior de Justicia de Aragón, que fue confirmada por el Tribunal Supremo.
MANCHONES: CONFLICTOS Y AMENAZAS QUE CRUZAN LOS LÍMITES
Manchones, con apenas un centenar de habitantes, no se queda atrás en cuanto a disputas judiciales. En este municipio, las tensiones entre los vecinos se han visto reflejadas en acusaciones de fraude electoral. En las elecciones municipales de 2019, el entonces alcalde, Jesús Ángel Bernal (PAR), junto con el secretario municipal y el alguacil, fue acusado de manipular los empadronamientos para alterar el resultado electoral. Aunque la investigación sigue pendiente de sentencia, la situación ya refleja el alto nivel de desconfianza que existe entre los implicados.
Además, en Manchones, las amenazas de muerte han sido un tema recurrente. En 2022, Pablo Pardillos (PP), teniente de alcalde de la localidad, fue condenado a 14 meses de prisión por amenazar de muerte a un vecino. La jueza le prohibió además residir en Manchones durante dos años y medio. Este conflicto se originó durante un desencuentro entre Pardillos y el vecino en una zona rural, donde el primero mostró lo que parecía ser un arma y amenazó al otro con matarlo. A pesar de que la policía no encontró la pistola, se hallaron varias balas de gran calibre en la pertenencia del acusado.
UNA SITUACIÓN PREOCUPANTE EN MUNICIPIOS PEQUEÑOS
Los casos de Cosuenda y Manchones son solo dos ejemplos de cómo las disputas en pequeñas localidades aragonesas pueden trascender los límites del salón de plenos y llegar a los tribunales. En ambos municipios, las tensiones políticas y los conflictos vecinales se han convertido en una carga para el sistema judicial, poniendo de relieve la necesidad urgente de mejorar la comunicación y la resolución de conflictos a nivel local. Con el paso del tiempo, será interesante ver cómo estas pequeñas localidades logran superar sus desafíos y restaurar la paz entre sus habitantes.

