Los pueblos de Aragón en zonas forestales tendrán anillos de prevención contra incendios: este es el plan
El Boletín Oficial de Aragón ha publicado este jueves los protocolos suscritos entre el Gobierno autonómico y las diputaciones provinciales de Huesca y Teruel para la creación de anillos de prevención de incendios en los núcleos urbanos de ambas provincias.
Con su aparición en el BOA y la inscripción en el Registro General de Convenios, los acuerdos entran en vigor y las administraciones implicadas pueden ya empezar a planificar las actuaciones concretas sobre el terreno.
Un anillo de prevención es una franja de terreno en el entorno inmediato de un pueblo o núcleo habitado situado en zona forestal donde se reduce y gestiona la vegetación para cortar la continuidad del combustible vegetal. El objetivo es que, si un incendio se acerca a la población, encuentre una zona de menor carga vegetal que dificulte su avance y dé más margen de actuación a los medios de extinción.
Es una medida de prevención estructural, no de extinción: no apaga fuegos, sino que trabaja para que los fuegos lleguen más lentos y con menos fuerza a los lugares donde vive gente.
Cómo funciona el acuerdo
Los protocolos establecen un marco de coordinación técnica entre el Gobierno de Aragón, las diputaciones de Huesca y Teruel, y los ayuntamientos afectados. No incluyen aportación económica directa por parte de la comunidad autónoma —son instrumentos de planificación y colaboración— pero sí fijan el procedimiento para integrar las actuaciones en los planes de protección civil y emergencias de cada nivel administrativo.
A partir de ahora, el Gobierno y las diputaciones podrán avanzar en la identificación de los núcleos que necesitan estos anillos y en la programación de los trabajos forestales que los hagan posibles, en colaboración con los ayuntamientos de cada municipio.
Aragón y el riesgo de incendios en la interfaz urbano-forestal
Aragón tiene centenares de pequeñas poblaciones rodeadas de monte, especialmente en las provincias de Huesca y Teruel. La llamada interfaz urbano-forestal —la zona donde el tejido habitado contacta con la masa vegetal— es uno de los entornos de mayor riesgo cuando hay incendios activos, porque el fuego puede alcanzar las viviendas con rapidez si no hay una franja de separación gestionada.
Los veranos de 2022 y 2023 dejaron en España imágenes que pusieron en evidencia ese riesgo. La creación de anillos de prevención es una respuesta concreta a esa lección, aunque su implantación efectiva depende de que las administraciones locales tengan los medios y la coordinación necesarios para ejecutarla.
