El pueblo de Zaragoza dónde creció Juanjo Bona: leyendas, vino y vestigios romanos
Desde un pequeño pueblo zaragozano hasta los focos y la fama de los escenarios y la televisión, Juajo Bona no ha dejado de reivindicar con orgullo su origen. Magallón, un pueblo con menos de 1.300 habitantes, no solo lo vio crecer sino que marcó su carácter, su talento y su forma de entender la música.
Ahora, tras su paso por Operación Triunfo en 2023 y su inminente participación en MasterChef Celebrity, la figura del joven artista sirve también para redescubrir un rincón de Aragón cargado de historia, tradición y cultura.
JUANJO BONA, EL TALENTO EMERGENTE QUE LLEVA MAGALLÓN EN LA SANGRE
Desde su aparición en Operación Triunfo 2023, donde quedó como cuarto finalista, Juanjo Bona ha dejado claro que su pueblo, Magallón, forma parte inseparable de su identidad. Nacido en 2003, se formó en la Escuela de Música local y desde temprana edad cultivó un vínculo especial con la jota aragonesa, hasta proclamarse ganador del concurso Jotalent de Aragón TV. En la academia de OT, enseñó a sus compañeros el estribillo de La magallonera, una canción popular del municipio, y convirtió el cachirulo en símbolo de orgullo.
Junto a su compañera Naiara, logró cumplir un sueño al ser nombrado pregonero de las Fiestas del Pilar, representando a toda una generación de jóvenes artistas aragoneses. Tras OT, Juanjo Bona ha sido confirmado como concursante de MasterChef Celebrity 10 y en 2025 lanzó su primer álbum, Recardelino, donde mezcla pop, electrónica y folklore, haciendo homenaje a sus raíces y a la memoria familiar que lo une a su tierra natal.
LA HUELLA HISTÓRICA DE MAGALLÓN: VESTIGIOS QUE CUENTAN SIGLOS
Más allá de su vínculo con Juanjo, Magallón presume de un valioso patrimonio histórico que se remonta a siglos atrás. En sus alrededores se han hallado restos de asentamientos íberos en Caraues y estructuras romanas como un puente, una torre de vigilancia y un antiguo azud. Durante la época musulmana, la zona albergó una destacada comunidad islámica, cuya importancia puede intuirse por el tamaño del cementerio de El Quez, en el cercano municipio de Alberite.
Tras la Reconquista, la villa fue entregada a la Orden del Temple y más adelante pasó a formar parte del realengo. Uno de sus emblemas arquitectónicos más relevantes es la iglesia gótica de San Lorenzo, construida sobre la torre del homenaje del antiguo castillo medieval. Este templo de planta de salón conserva varios retablos firmados por el pintor aragonés Vicente Berdusán, uno de los máximos exponentes del barroco pictórico en Aragón.
ARTE MUDÉJAR, LEYENDAS, VINO Y TRADICIONES
Uno de los mayores tesoros del municipio es la lesia mudéjar de Santa María de Huerta, declarada Bien de Interés Cultural, que pese a su estado de deterioro sigue deslumbrando por su elegancia y su valor arquitectónico. Anexa al antiguo convento de los dominicos, hoy funciona como Casa Consistorial y centro cultural, conectando pasado y presente en un mismo espacio.
El pueblo también conserva diversas ermitas de gran valor devocional, como la ermita barroca de Nuestra Señora del Rosario, que acoge al Santo Cristo, patrón de la villa, o la ermita de San Sebastián, escenario de una emotiva romería anual protagonizada por los magalloneros.
Por otro lado, la Virgen de Magallón protagoniza una leyenda que ha pasado de generación en generación. Tras el asesinato de Juan de Albir, la imagen desapareció misteriosamente y reapareció en Leciñena. Los intentos de devolverla a su ermita original fueron inútiles, y la tradición asegura que no volverá hasta que desaparezca el último descendiente de la familia Frago.
Así mismo, no podemos hablar de Magallón sin tener presente su vino. Ligado a la prestigiosa Denominación de Origen Campo de Borja, ofrece al visitante la posibilidad de recorrer bodegas históricas, probar vinos elaborados con Garnacha y descubrir cómo la viticultura sigue siendo el motor económico y cultural de la zona.
CÓMO LLEGAR A MAGALLÓN
Desde Zaragoza, se accede por la N-122 en dirección Borja, en un trayecto de unos 40 minutos. Desde Huesca, la ruta más rápida combina la A-23 y la AP-68, con un tiempo estimado de 1 hora y 15 minutos. Desde Teruel, se llega por la A-23 y luego la N-232, en un recorrido de aproximadamente 2 horas y 15 minutos.

