Los radares que más están 'pillando' en un nuevo tramo de autovía en Aragón

Se trata de un corredor estratégico tanto para el tráfico pesado como para la comunicación entre Aragón y Cataluña.

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha puesto en marcha tres nuevos radares fijos en la provincia de Huesca, todos ellos situados en el reciente tramo inaugurado de la A-22 entre Siétamo y la capital oscense. Este segmento, abierto al tráfico el pasado 1 de octubre, ha supuesto culminar por fin la autovía que conecta Huesca con Lérida tras años de retrasos y obras interminables.

El tramo, en ejecución desde hace siete años, permite el desdoblamiento del Estrecho Quinto de la N-240 y cierra también la variante norte de Huesca, que enlaza con la autovía Mudéjar (A-23). Se trata de un corredor estratégico tanto para el tráfico pesado como para la comunicación entre Aragón y Cataluña, y ahora contará con un refuerzo adicional en materia de control de velocidad.

Dónde están los nuevos radares

Los tres cinemómetros ya operativos se reparten en puntos clave del nuevo tramo:

  • Km 98,63 de la A-22 (sentido Huesca): radar fijo en un tramo limitado a 120 km/h.

  • Km 101,46 (sentido Lérida): segundo radar fijo, también en zona de 120 km/h.

  • Km 106,47 (sentido Huesca): tercer cinemómetro, en un punto donde la velocidad máxima permitida se reduce a 100 km/h.

Con esta batería de radares, Tráfico busca garantizar el cumplimiento de los límites de velocidad en una vía recién estrenada, con trazado rápido y conectada a dos grandes corredores (A-22 y A-23), donde el riesgo de excesos de velocidad suele ser elevado, especialmente en las primeras semanas de uso.

Un tramo esperado durante décadas

La apertura de este tramo de la A-22 ha supuesto el cierre de uno de los capítulos más largos de la planificación viaria en Aragón. La autovía llevaba 25 años sobre el papel desde su planificación inicial y más de 20 años desde que comenzaron las obras en distintos tramos.

El Estrecho Quinto de la N-240 era uno de los puntos más conflictivos del eje Huesca–Lérida, tanto por su intensidad de tráfico como por su sinuosidad. El desdoblamiento y la conexión definitiva con la variante norte de Huesca han permitido mejorar la seguridad, reducir tiempos de viaje y aliviar el tráfico en la antigua carretera nacional.

Con los tres nuevos radares, la DGT cierra el círculo: a la mejora de la infraestructura se suma ahora un mayor control de la velocidad, clave para evitar siniestros en una vía que, previsiblemente, irá ganando tráfico en los próximos meses.

Comentarios