Esta fortaleza de Aragón renace tras un siglo de abandono y 25 años de reforma
Álvaro Torrente y su esposa, Ana Clara Belío de origen aragonés, 25 años después de la compra de sus sueños, ven terminada lo que en un inicio vieron como su segunda residencia en los Pirineos. Hablamos de la asombrosa casa palacio de Formigales (o Palacio de los Mur), la cual es una casa torreada típica del Alto Aragón que data del siglo XVIII.
La pareja asegura en una entrevista posterior a la reforma de la casa Palacio de Formigales que más que valentía (por la dificultad del proyecto), es inconsciencia. 'Cuando decidimos comprar Formigales, era una ruina deshabitada desde el s. XVIII, que estaba oculta por la hiedra. Estaba en un sitio recóndito pero impresionante y vimos que allí podíamos tener la casa del Pirineo que buscábamos, aunque entonces no calibramos la envergadura del empeño'.
Parte de la decisión de adquirir la fortaleza de Formigales es debido a que el padre de Ana Clara hizo un proyecto similar en el pasado, adquirió y rehabilito una casa en la localidad próxima de Arro. En uno de los numerosos viajes al Pirineo que hacía la pareja se toparon con el anuncio de venta del palacio, el que iba a ser uno de sus proyectos más duros y a la vez satisfactorio de su vida.
HISTORIA DE LA CASA PALACIO DE FORMIGALES
La Casa Palacio de de los Mur en Formigales tiene sus raíces en la Edad Media, cuando estuvo vinculada al barón de Pallaruelo, una figura destacada de la época. Con el paso de los siglos, la propiedad cambió de manos hasta llegar al siglo XX, cuando sus dueños, residentes en Madrid, fueron fusilados en Paracuellos durante la Guerra Civil, quedando la casa en el abandono.
Décadas después, la propiedad estaba en manos de quienes la poseían por usucapión, es decir, por uso continuado de la finca, lo que complicó su venta. Álvaro y Ana Clara, quienes se enamoraron del lugar hace 25 años, iniciaron un largo proceso de compra que requirió la publicación de edictos para formalizar el cambio de titularidad.
Aún después de la compra, la toma de posesión del inmueble se vio retrasado, ya que el Gobierno de Aragón tenía derecho de tanteo y retracto, al tratarse de un Bien de Interés Cultural. Finalmente, tras superar todos los obstáculos con éxito, los nuevos propietarios pudieron ponerse manos a la obra, nunca mejor dicho.
TAREAS DE CONSERVACIÓN Y RESTAURACIÓN
Al visitar por primera vez el lugar fueron recibidos por una cabra, la cuál residía y disfrutaba del palacio ya que el anterior propietario usaba esta fortaleza como zona ganadera. Pronto vieron todo el esfuerzo que requería la propiedad, lo primero fue retirar la hiedra que cubría toda la fachada y evaluar la estructura. Luego, se construyó una primera zona habitable con cocina, comedor y dormitorios.
Posteriormente, la restauración avanzó por fases: el cuerpo central, incluyendo fachada, patio, escaleras y tejado; las torres, donde se realizaron excavaciones arqueológicas que sacaron a la luz unos grilletes medievales, ahora expuestos en el Museo de Huesca.
En la última fase, se recuperó la zona norte, antiguamente caballerizas y almacenes, donde había tres grandes espacios de más de 100 metros cuadrados cada uno. La bóveda del piso intermedio estaba derrumbada, por lo que se creó una gran sala en la planta baja, conectada con la superior a través de un amplio vano con barandillas. Todo el conjunto se ha restaurado respetando su esencia, con la piedra y la arquitectura original como protagonistas, gracias al desempeño del arquitecto Pedro Miguel Bernad.
Hoy, la Casa Palacio de Formigales luce renovada y continuará siendo testigo de siglos de historia gracias a Álvaro y Ana.

