La ruta del Pirineo con vistas de cuento que lleva a dos impresionantes ibones

Se encuentran en la comarca de la Jacetania
Ibón de Astún. / Turismo de Aragón
Ibón de Astún. / Turismo de Aragón

El Pirineo alberga algunos de los paisajes más espectaculares de España, donde el senderismo se convierte en una experiencia que va más allá del simple contacto con la naturaleza. Las montañas, los valles y los lagos de origen glaciar conforman un entorno perfecto para quienes buscan desconectar y reencontrarse con la tranquilidad que solo los parajes de alta montaña pueden ofrecer. 

Una de estas rutas lleva hasta dos ibones de gran belleza y fácil acceso: el ibón de Astún y el ibón de Escalar, situados en el valle de Astún, en la comarca de la Jacetania (Huesca), muy cerca de la frontera con Francia. Ambos se encuentran a pocos pasos de la estación de esquí de Astún, lo que facilita su visita tanto en verano como en otras estaciones del año. A pesar de su cercanía a infraestructuras turísticas, estos lagos de alta montaña se conservan en buen estado y ofrecen una escapada perfecta para quienes buscan paisajes de cuento sin necesidad de realizar largas travesías.

El ibón de Astún, también conocido como ibón de las Truchas, destaca por su accesibilidad. Se puede llegar directamente desde la estación gracias al telesilla, lo que lo convierte en una opción ideal para familias con niños o personas con menor preparación física. Este ibón, de 2,1 hectáreas y apenas 3 metros de profundidad, ha sido repoblado con truchas, lo que ha alterado parcialmente su equilibrio ecológico. Aun así, su entorno sigue siendo de gran atractivo paisajístico y punto de partida de rutas de montaña.

A tan solo unos 20 minutos de caminata desde el ibón de Astún, siguiendo un sendero bien señalizado y prácticamente llano, se encuentra el ibón de Escalar. Este lago, de mayor tamaño (3,3 ha) y profundidad (4 m), ha permanecido sin introducción de peces ni alteraciones hídricas, lo que lo convierte en uno de los humedales mejor conservados del Pirineo occidental. Su riqueza en fauna anfibia le ha valido el sobrenombre de ibón de las Ranas, siendo un ejemplo de equilibrio ecológico en un entorno cada vez más visitado.

Para los más aventureros, existe la opción de prescindir del telesilla y realizar la subida a pie desde la base de la estación. El sendero parte detrás del remonte y asciende suavemente por la margen derecha del torrente, atravesando praderas alpinas hasta llegar al ibón de Escalar en aproximadamente una hora y quince minutos. Desde este punto se puede continuar hacia el noreste y cruzar a territorio francés, donde esperan otros ibones igualmente espectaculares.

Otra alternativa para ampliar la ruta es ascender hasta el pico de los Monges, siguiendo la línea de crestas entre los collados de Astún y los Monges. Desde la cima, las vistas panorámicas recompensan el esfuerzo con una visión privilegiada de la sierra de Bernera y del emblemático Midi d’Ossau, uno de los iconos naturales del Pirineo francés.

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