En silla de ruedas y con una traqueotomía para poder respirar: se enfrenta a ocho años de cárcel
La vista estaba señalada para este martes a las diez y media en la Audiencia Provincial de Zaragoza. Muchos se sorprendían al ver una ambulancia en la entrada del edificio. "Acaba de entrar escoltado", decían los agentes de Guardia Civil que custodian la entrada.
Hablaban de M.J.J., un delincuente común y muy conocido por la Policía Nacional que ha dedicado toda su vida a delinquir. "Son gente que nace en un entorno, aprende el 'oficio' y solo sabe hacer eso", explica un testigo y conocedor de los hechos.
Este convicto, que ronda los 56 años de edad, acudía a una sala de vistas sentado en silla de ruedas, que utiliza para poder desplazarse ya que tiene serios problemas respiratorios. De hecho, al no poder respirar bien por sí mismo, le hicieron una traqueotomía, una operación para crear una abertura en el cuello que conecta directamente con la tráquea, la vía respiratoria.
Saluda respetuosamente al entrar en la Audiencia; A.J.J. lleva la mitad de su vida en prisión y está acostumbrado a diferenciar entre el delincuente o recluso y los 'don', como llama a los funcionarios de prisiones que le atienden, o los policías que le custodian.
Su vida, vinculada a los robos de poca monta y el consumo de estupefacientes, ha sido la de un adicto de los años 90, que muchos recuerdan por sus andanzas en Zaragoza capital. "Muchos de los que estaban con él, los de su quinta, puede que hayan muerto", replica un funcionario de la Audiencia que conoce su caso.
A muchos les llamaba la atención verle entrar escoltado, ayudado por los sanitarios que empujaban su silla de ruedas, en una situación muy limitada, y nuevamente para ponerse frente a un juez por un delito vinculado a las drogas.
Su abogado, Javier Elía, explicaba a HOY ARAGÓN que las circunstancias que rodean a este nuevo juicio a M.J. son algo especiales. "Esta mermado, de momento, hemos retrasado la vista al próximo viernes. El objetivo es llegar a un acuerdo", decía Elía.
Ocho años más de cárcel por "esconder" droga en su celda
M.J.J. se enfrentaba esta vez a un nuevo juicio por tráfico de drogas. Un supuesto tráfico y pertenencia que, al parecer, realizaba dentro de prisión. En uno de los registros de las celdas que suelen hacer los funcionarios de la cárcel zaragozana, se llevaron una sorpresa al descubrir unos 14 frascos o botes de metadona.
La metadona es una droga que se utiliza como analgésico para el dolor intenso y crónico, especialmente de origen canceroso o terminal, y para el tratamiento de la adicción a los opioides, como la heroína.
El Ministerio Fiscal, que inicialmente pidió para él por este delito ocho años de prisión, que ya se sumarían a los que le restan por otra condena que cumple en Zuera, parece que podría inclinarse a ofrecer una pena menor que podría llevar incluso a la absolución.
Personas consultadas por este periódico digital aseguran que M.J.J. podría haber cogido hábitos carcelarios que le harían incapaz de regresar a su vida fuera de prisión.
"Podría no dejar de hacer lo que hace nunca; para entrar y salir de prisión, y en su situación, quizá lo mejor es que siga allí, aunque con una condena menor", decía una persona cercana a los hechos por lo que se le juzga a M.J., un delincuente de los de antes que sobrevive hoy en día cada vez con más limitaciones.
Finalmente, M.J.J. quedó absuelto del delito de tráfico de drogas en prisión al entender el juez que la prueba de acusación era débil, y prevaleció el principio de presunción de inocencia, al no quedar demostrado que la droga incautada, la metadona que tenía en su celda, era para traficar y no para autoconsumo, como defendía el preso, defendido durante el proceso por el abogado zaragozano Javier Elía.





