Curro Hijas: "El compliance ya está maduro; la gran revolución es la inteligencia artificial"

HOY ARAGÓN entrevista a Curro Hijas sobre el estado real de la Justicia, el futuro del derecho concursal, los riesgos en el mercado inmobiliario...
Curro Hijas, uno de los mejores abogados de España en Derecho Procesal, Concursal e Inmobiliario, según el ranking de Best Lawyers / Álvaro Calvo para HOY ARAGÓN

Best Lawyers ha vuelto a publicar su prestigioso ranking anual, y entre los nombres destacados en Aragón aparece el abogado zaragozano Francisco Javier 'Curro' Hijas, reconocido entre los mejores profesionales de España en Derecho Procesal, Concursal e Inmobiliario.

Con una trayectoria sólida en litigación compleja, reestructuraciones y operaciones inmobiliarias, su elección tiene una particularidad: los profesionales son elegidos por votación de sus propios compañeros, lo que añade un valor especial a este reconocimiento.

HOY ARAGÓN entrevista a Curro Hijas sobre el estado real de la Justicia, el futuro del derecho concursal, los riesgos en el mercado inmobiliario, el potencial de Zaragoza como polo jurídico y las tendencias que marcarán el trabajo legal en los próximos años.

P. Best Lawyers le incluye entre los mejores abogados de España. ¿Qué méritos concretos crees que han pesado más en tu reconocimiento?

R. Sinceramente, creo que el mayor mérito es que sean tus propios compañeros quienes te voten. Puedes ser mejor o peor en una especialidad, pero quienes te están valorando son otros abogados de Procesal, Concursal o Inmobiliario. Si no te consideran bueno, no te van a nominar. Supongo que consideran que hago bien mi trabajo en esas materias, y personalmente eso es lo que más valoro.

P. En derecho procesal, el coste y el tiempo del pleito siguen siendo la gran barrera. ¿Cómo se están reduciendo la ‘litigation fatigue’?

R. Es verdad que un litigio echa para atrás por el coste en tiempo y en dinero. Este año se introdujo una reforma para agilizar los procedimientos, incorporando métodos alternativos de resolución de conflictos para evitar que tantos asuntos llegaran al juzgado. Pero, a día de hoy, ha tenido el efecto contrario.

Como entraba en vigor el 1 de enero, en noviembre y diciembre se presentaron multitud de demandas para evitar pasar por estos métodos, que ahora son un requisito. Solo en Zaragoza hubo una avalancha. Eso significa que procedimientos que antes se resolvían en un año ahora tardan tres o cuatro meses solo en turnarse. Se arreglará, seguro, pero ahora mismo los tiempos se están disparando.

P. Tras la última reforma y con los planes de reestructuración, ¿qué ha cambiado de verdad? ¿Hay más pre-pack, más segunda oportunidad o se sigue judicializando en exceso?

R. Se ha puesto mucho el foco en los planes de reestructuración y en la fase preconcursal, pero la realidad —al menos en Zaragoza— es que las empresas que llegan a concurso son compañías totalmente quebradas. Son concursos de liquidación casi automática. Presentan el concurso para ordenar lo poco que queda y cerrar.

Hablando con los jueces mercantiles, coincide la percepción: mucho concurso de empresa ya cerrada y mucho concurso de persona física acogida a la exoneración del pasivo insatisfecho.

P. El mercado inmobiliario vive una paradoja entre la oferta insuficiente, la demanda creciente y unos precios que siguen escalando. ¿Dónde sitúa usted, a día de hoy, el mayor riesgo jurídico y la oportunidad más clara?

R. El riesgo está en muchas capas: urbanístico, jurídico, contractual… Siempre hay que hacer una buena due diligence y reflejar los riesgos en el contrato. Pero, si soy sincero, el riesgo más evidente hoy es el precio. Venta y alquiler siguen subiendo muchísimo. No sé si estamos ya en una burbuja, pero podemos estar cerca de una situación similar a la de 2008.

Ahora bien, Zaragoza es un sitio privilegiado. Todo el auge de la logística y especialmente de los centros de datos está provocando proyectos enormes. Hay muchos en marcha, como Amazon y otras multinacionales, aunque también dependerá de que el Gobierno central proporcione todas las conexiones y permisos necesarios. Veremos cómo acaba.

P. Con logística, data centers, energía renovable... ¿qué posibilidades existen para atraer un gran despacho tildado 'big law' o crear un hub jurídico de alto valor?

R. Un 'big law' que se implante en Zaragoza en este momento lo veo complicado. Pero medianos despachos nacionales, sí. Me consta que hay varios interesados en implantar oficina en Zaragoza. La ciudad está en una posición privilegiada entre Madrid y Barcelona, conectada por AVE, y eso pesa. Firmas medianas y despachos de tamaño medio sí pueden venir. Las muy grandes ya tienen su propio modelo de negocio asentado.

P. Mirando a 3–5 años, ¿qué tendencias marcarán el trabajo de un abogado empresarial en Aragón?

R. Más que una tendencia, la clave es la inteligencia artificial generativa. El abogado que no se actualice y no pruebe, utilice o incorpore la IA a su día a día, se va a quedar atrás. Le van a pasar por la derecha los que sí lo hagan. Ese va a ser el pilar fundamental. Y sinceramente, no sabría elegir alguna que sea tan clara como la IA. En compliance, por ejemplo, ya está más maduro: desde que el Código Penal permite la responsabilidad penal de las personas jurídicas, todas las empresas han tenido que adaptarse.

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