La deuda pública se reduce al 102,3% del PIB en mayo tras alcanzar un máximo histórico en marzo
La deuda pública española se colocó en mayo de 2025 en 1,663 billones de euros, de acuerdo con el Protocolo de Déficit Excesivo (PDE). Esto representa una leve reducción en comparación con el máximo histórico registrado en marzo, cuando alcanzó los 1,667 billones de euros. En términos relativos, la deuda supone el 102,3% del PIB, una cifra que implica un descenso de 2 puntos respecto al mismo periodo del año anterior y una caída de casi 22 puntos desde el máximo del 124,2% del PIB registrado en marzo de 2021.
Según los datos difundidos este jueves por el Banco de España, la deuda pública ha experimentado un crecimiento interanual del 3,8%, aunque con una ligera disminución del 0,24% en términos mensuales. La moderación de esta variable se produce en un contexto de crecimiento económico que contribuye a mejorar el nivel de endeudamiento en relación con el PIB, aun cuando el volumen absoluto de la deuda sigue en niveles elevados.
El Banco de España también ha destacado que el nivel actual de deuda pública, si bien elevado, se ha ido corrigiendo de forma gradual durante los últimos ejercicios.
ADMINISTRACIÓN CENTRAL Y COMUNIDADES AUTÓNOMAS IMPULSAN EL CRECIMIENTO ANUAL
Tanto la Administración Central como las comunidades autónomas y la Seguridad Social han contribuido al incremento del saldo total. Por el contrario, los ayuntamientos han logrado reducir su volumen de deuda en los últimos doce meses.
A pesar del crecimiento interanual en términos absolutos, el porcentaje sobre el PIB continúa en descenso, una tendencia que se espera mantener en los próximos años. Según las previsiones del Gobierno, la ratio de deuda pública sobre el PIB podría situarse en el 101,7% al cierre de 2025. De cumplirse estas proyecciones, el Ejecutivo espera una reducción progresiva en el largo plazo: el 98,4% en 2027, el 90,6% en 2031 y el 76,8% en 2041.
No obstante, los datos oficiales no detallan en qué momento se alcanzaría el umbral del 60% del PIB que establece Bruselas como nivel “prudente”. Esta referencia sigue siendo lejana, aunque el objetivo del Gobierno es aproximarse progresivamente a ese límite con políticas de consolidación fiscal y crecimiento económico sostenido.
La evolución de la deuda pública continúa siendo un indicador clave en la estrategia macroeconómica del país, y su seguimiento es fundamental tanto para la estabilidad presupuestaria como para el cumplimiento de los compromisos europeos.


