Francisco Gracia: "La condonación sin más a las CCAA no garantiza que la deuda no vuelva a crecer"
Condonar sin reglas crea riesgo moral y penaliza a Aragón, afirma el economista Francisco Gracia en esta entrevista con HOY ARAGÓN.
Licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad de Zaragoza, Francisco Gracia es auditor de cuentas y socio del despacho Luño y Gracia —integrado en PKF Attest—. Preside Economistas Contables del Consejo General de Economistas y es el decano del Colegio de Economistas de Aragón. En esta entrevista con HOY ARAGÓN analiza el contexto económico de Aragón y pone blanco sobre negro en asuntos como la condonación de la deuda a las comunidades autónomas o los fondos europeos.
PREGUNTA. ¿Una condonación selectiva de deuda autonómica genera “riesgo moral” entre territorios o corrige distorsiones históricas del sistema de financiación? ¿Dónde coloca eso a Aragón en la foto de la equidad interterritorial?
RESPUESTA. Llamémoslo “condonación”, sin entrar en si es quita o redistribución. Tiene pros y contras. La deuda autonómica nace, en gran parte, de las medidas extraordinarias de 2008-2013: se hundieron los ingresos y muchas CCAA están fuera de los mercados financieros. Aquello se convirtió en estructura y hoy sigue pesando. Que las autonomías vuelvan a financiarse en mercado es sano: el mercado impone más rigor que ‘papá Estado’. Ahora bien, existe claro riesgo moral: se premia, en términos generales, a quien lo hizo peor y se desincentiva el buen comportamiento.
Si hay alivio de deuda, ¿debería venir con condicionalidad (regla de gasto, techos de déficit, reformas), como ocurre con los Estados en la UE?
Sin ninguna duda. La AIReF ya recomendó condicionar cualquier condonación al cumplimiento de las reglas fiscales. La LOEPSF (Ley Orgánica de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera) está en vigor y fija techos de gasto vinculados al crecimiento. Si el Estado te ayuda, debe hacerlo exigiendo disciplina para que aumente el incentivo a cumplir. Hoy, muchas CCAA no están cumpliendo esas reglas.
Si el Estado asume parte de la deuda autonómica, ¿qué proyectos aragoneses deberían priorizarse: sanidad, educación, infraestructuras, I+D, vivienda?
Aquí hay un matiz clave: el ahorro por intereses de la deuda condonada no debería trasladarse automáticamente a otras partidas de gasto; así lo ha señalado también la AIReF. Es decir, ese alivio no amplía por sí mismo el margen de gasto social bajo las reglas vigentes. Si se aplica así, la ventaja para reorientar gasto sería limitada.
¿Cómo cree que miran las agencias de ‘rating’ una condonación masiva? ¿Puede abaratar la financiación de Aragón o encarecerla si se percibe relajación fiscal?
Para Aragón, el ahorro de intereses mejora sus cuentas. Pero a nivel Estado el mensaje es delicado: el riesgo que antes estaba en las CCAA se traslada al Tesoro. Es razonable pensar en cierta presión al alza sobre la prima de riesgo si el mercado percibe relajación fiscal. Podría encarecerse la financiación y los tipos de interés que pagamos por la deuda del conjunto del país.
¿La solución es una condonación puntual o reformar de raíz el modelo de financiación autonómica? ¿Qué tres variables técnicas cambiaría para que Aragón no salga penalizada?
La condonación sin más no garantiza que la deuda no vuelva a crecer. Es imprescindible reformar el sistema de financiación. Para Aragón, el criterio no puede ser solo población: hay que incorporar territorio y dispersión, porque prestar servicios en una comunidad extensa y con población repartida es más costoso. Un mix población-territorio (y otros factores objetivos) es lo justo.
Con la vuelta de las reglas fiscales europeas, ¿qué horizonte realista ve para reconducir la deuda de España? ¿Recorte del gasto, aumento de ingresos o reordenación del gasto?
España parte de una deuda elevada. Subir impuestos, a mi juicio, merma el crecimiento y la capacidad de generar riqueza. La consolidación debe venir de mejorar la eficiencia del gasto y de hacer crecer la economía. Y hace falta cultura cívica: penalizar electoralmente la mala gestión de las cuentas públicas. La deuda de hoy la pagarán las próximas generaciones.
¿Qué tres palancas movería para elevar la productividad total en España?
Primero, formación continua en todas las etapas: la competitividad va de la mano del capital humano. Segundo, integración y cualificación de la inmigración en sectores de mayor productividad, porque ha sido clave para sostener el empleo. Tercero, innovación e inversión con un marco jurídico estable que atraiga inversión extranjera.
¿Estamos sobrerregulando sectores clave (energía, vivienda, logística) hasta erosionar incentivos de inversión? ¿Un ejemplo donde “menos es más”?
Hay una hiperregulación en España y en Europa: normas “ómnibus”, obligaciones por doquier… Esa sobrecarga lastra el crecimiento presente y futuro.
Con el tirón de renovables, logística y economía del dato, ¿en qué ventanas de oportunidad ve mejor posicionada a Aragón para captar multinacionales de alto valor añadido?
Aragón ya ha demostrado atractivo: territorio “verde”, gente fiable, seguridad jurídica, cultura de pacto y agentes sociales responsables. Casos como Stellantis/CATL y los desarrollos en renovables y logística lo prueban. La senda es buena.
¿Cuál es la tasa real de absorción y la calidad del gasto de los fondos europeos en Aragón? ¿Haría una auditoría de impacto independiente proyecto a proyecto?
No manejo el dato preciso. La percepción es que la ejecución ha sido menor de lo deseable y quizá demasiados proyectos públicos frente a la iniciativa privada. Soy partidario de auditorías independientes de impacto: benefician a la administración auditada y, sobre todo, a los ciudadanos.
¿Por qué cuesta tanto pasar de 10 a 50 empleados? ¿Eliminaría umbrales regulatorios que desincentivan crecer? ¿Cuáles?
En España, el reducido tamaño de muchas empresas ha sido históricamente un freno para su desarrollo. En los últimos tiempos, sin embargo, observamos un impulso claro a la concentración empresarial: fusiones, alianzas e integraciones que antes eran poco frecuentes hoy se producen con más habitualidad. Los empresarios están asumiendo que ganar volumen importa: ayuda a cumplir con las crecientes exigencias burocráticas, a mejorar la eficiencia y a atraer inversión extranjera.
¿Qué ventaja comparativa podemos construir en cinco años que no puedan copiar otras regiones? ¿Qué titular le gustaría leer en 2030 sobre la economía aragonesa… y qué cifra lo respaldaría?
Nuestra ventaja está en la fiabilidad del territorio y de su gente: rigor, franqueza, cumplimiento. El titular: “Aragón crece como territorio de referencia”.

