Galán avisa desde Davos: "Las redes eléctricas serán un vector de liderazgo y competitividad mundial"
El máximo responsable de Iberdrola alerta de que sin redes modernas y suficientes la electrificación no podrá avanzar y pide marcos regulatorios estables para atraer inversión a infraestructuras clave.
El presidente de Iberdrola, Ignacio Galán, ha lanzado un mensaje claro desde la reunión anual del Foro Económico Mundial en Davos: las redes eléctricas serán determinantes para el liderazgo económico y la competitividad global en las próximas décadas. A su juicio, la transición energética solo será posible si se acelera de forma decidida la inversión en estas infraestructuras.
“Las redes eléctricas serán un vector de liderazgo y competitividad mundial”, ha afirmado Galán, que ha hecho un llamamiento a transformar y modernizar unas redes que, en muchos casos, fueron construidas hace más de un siglo y que ahora deben adaptarse a nuevos usos y a una demanda creciente.
Una demanda eléctrica en fuerte crecimiento
Durante su intervención, Galán ha subrayado que la electrificación es imparable. Nuevos usos como los centros de datos, el vehículo eléctrico o las bombas de calor dependen directamente de la electricidad y están impulsando un aumento sostenido de la demanda. Según las previsiones que ha manejado, el consumo eléctrico global crecerá un 50% hasta 2035 y podría duplicarse en 2050.
Este escenario, ha advertido, obliga a triplicar la inversión en redes eléctricas, reforzar la generación limpia y, sobre todo, ofrecer seguridad regulatoria a quienes apuestan por estas infraestructuras. “Sin redes capaces de absorber la energía renovable y llevarla a hogares e industrias de forma segura y competitiva, la electrificación no podrá avanzar”, ha señalado.
Modernizar lo existente y construir nuevas redes
El presidente de Iberdrola ha insistido en la necesidad de adaptar para nuevos usos gran parte de las redes desarrolladas en el último siglo y, al mismo tiempo, impulsar nuevas infraestructuras que respondan a la creciente demanda eléctrica. En este sentido, ha recordado que tras años de fuertes inversiones en capacidad de generación, ahora el reto está en conectar esa energía con los consumidores.
“Las redes son la columna vertebral del sistema eléctrico”, ha recalcado, alertando de que sin interconexiones suficientes se pone en riesgo tanto la transición energética como la competitividad industrial.
Europa y Estados Unidos miran a las redes
En el ámbito europeo, Galán ha valorado positivamente el European Grid Package impulsado por la Comisión Europea, al considerar que sitúa a las redes en el centro de la agenda energética. No obstante, ha reclamado priorizar proyectos críticos, agilizar permisos y garantizar remuneraciones adecuadas que atraigan capital hacia actividades reguladas esenciales.
También ha puesto el foco en Estados Unidos, donde existe —ha dicho— una urgencia creciente por modernizar las infraestructuras eléctricas. Estados como Nueva York ya plantean triplicar la inversión en redes de transporte y distribución para responder al aumento de la demanda.
Seguridad energética y pragmatismo tecnológico
Durante su discurso, Galán ha vinculado de forma directa la seguridad energética con la seguridad nacional y ha defendido un enfoque de pragmatismo tecnológico. “Todas las tecnologías cuentan, pero cada país debe aprovechar sus recursos naturales: sol donde hay sol, viento donde hay viento; no tiene sentido planificar contra la geografía”, ha afirmado.
La apuesta estratégica de Iberdrola
El presidente ha encuadrado estas reflexiones en la trayectoria de Iberdrola, que cumple 125 años de historia, y ha recordado la decisión estratégica tomada hace más de dos décadas de apostar de forma masiva por redes, renovables y almacenamiento, una estrategia que permitió al grupo multiplicar su tamaño por más de diez.
En la actualidad, Iberdrola es la mayor eléctrica de Europa por capitalización y una de las dos más grandes del mundo, tras superar los 125.000 millones de euros de valor bursátil. De cara al futuro, Galán ha avanzado que la compañía prevé invertir cerca de 60.000 millones de euros en los próximos cuatro años, de los que más de dos terceras partes se destinarán precisamente a redes eléctricas.
“Para acometer estas inversiones se necesitan marcos estables, predecibles e incentivadores”, ha reiterado, defendiendo que la modernización de las redes no es solo una necesidad técnica, sino una condición imprescindible para el liderazgo económico en la nueva era energética.