¿Qué ocultan los documentos del 23-F? Sánchez los desclasifica 45 años después del golpe

El sumario del juicio, los archivos del CESID y las comunicaciones de Casa Real salen a la luz el miércoles tras décadas clasificados como alto secreto

Durante 45 años, noventa y ocho legajos, cintas de casete y miles de páginas clasificadas como "alto secreto" han permanecido bajo llave en el Tribunal Supremo y en los archivos del servicio de inteligencia español. Nadie fuera del círculo autorizado sabe exactamente qué contienen.

Este miércoles, por decisión del presidente Pedro Sánchez, eso va a cambiar. Los documentos del 23-F se desclasifican. Y la pregunta que lleva décadas flotando en el ambiente político español vuelve a primera línea: ¿qué esconden?

Lo que se va a desclasificar. Tres bloques de documentación salen a la luz. El primero es el sumario completo del juicio, custodiado en el Tribunal Supremo en 89 legajos que incluyen declaraciones de los procesados, la investigación completa y grabaciones de aquella noche del 23 de febrero de 1981 conservadas en cintas de casete.

El segundo son los archivos del CESID —el servicio de inteligencia de la época, antecesor del CNI—, con documentos internos y transcripciones de escuchas telefónicas realizadas durante el golpe, clasificadas en su día como "alto secreto". El tercero, y quizá el más sensible políticamente, son las comunicaciones de Casa Real, Moncloa y los informes de movilización de las distintas regiones militares aquella noche.

Por qué importa lo de Casa Real

La inclusión de las comunicaciones de la Casa Real no es un detalle menor. En las últimas semanas, conversaciones entre el rey emérito Juan Carlos I y la actriz Bárbara Rey publicadas por OkDiario han reavivado las sospechas sobre el papel del entonces monarca en los hechos.

En uno de los audios, Juan Carlos I celebra que el general Armada haya guardado silencio: "Me río, cariño, me río de Alfonso Armada. Siete años de cárcel, se ha ido a su pazo de Galicia y el tío jamás ha dicho una palabra". Para una parte de la clase política, esas palabras levantan preguntas que los documentos desclasificados podrían —o no— ayudar a responder.

Lo que ya se sabe y lo que falta

El golpe del 23-F es uno de los episodios más estudiados de la historia reciente de España, pero también uno de los que más lagunas mantiene. Tejero irrumpió en el Congreso, Milans del Bosch sacó los tanques en Valencia, el general Armada intentó mediar con una propuesta de gobierno de concentración que el Congreso rechazó.

El golpe no prosperó. Tejero y Milans fueron condenados a 30 años, aunque ninguno los cumplió: Tejero salió de prisión en 1996. Armada, cuya condena fue elevada por el Supremo de 6 a 30 años, también se benefició de indultos. Nunca habló. Eso es precisamente lo que hace que los archivos del CESID sean tan esperados: las escuchas de aquella noche podrían revelar conversaciones que hasta ahora nadie ha podido leer.

Sánchez ha justificado la medida afirmando que "la memoria no puede estar bajo llave" y que "las democracias deben conocer su pasado para construir un futuro más libre".

Los documentos estarán disponibles en la web de Moncloa desde el miércoles 25. Podemos, por su parte, ya ha anunciado que forzará un debate para exigir una desclasificación aún más amplia. El debate sobre lo que realmente ocurrió aquella noche acaba de reabrirse.

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