La historia secreta de El rosco de Pasapalabra: el formato italiano que Telecinco copió y que ahora arruina a Antena 3
Cada noche millones de españoles ven El rosco de Pasapalabra como si fuera algo completamente natural, algo que siempre ha existido en la televisión española.
Pero El rosco tiene una historia que casi nadie conoce: nació en Italia en los años 90, llegó a España con Telecinco, generó una primera batalla judicial que echó al programa de Mediaset, aterrizó en Antena 3 con Roberto Leal y acaba de generar una segunda batalla judicial que el Tribunal Supremo ha resuelto esta semana con el mismo resultado: El rosco no es de quien lo emite sino de dos autores que viven en los Países Bajos y que llevan décadas reclamando sus derechos.
El origen: un concurso británico sin rosco
Todo empieza en Gran Bretaña a mediados de los años 90. La productora ITV crea The Alphabet Game, un concurso basado en el alfabeto en el que los participantes tienen que responder preguntas asociadas a cada letra. El formato tiene éxito y ITV empieza a licenciarlo a otras cadenas europeas.
Pero The Alphabet Game no tiene rosco. No hay círculo, no hay prueba final, no hay cronómetro. Es un concurso de preguntas con el alfabeto como hilo conductor, pero sin la mecánica que hoy todo el mundo asocia a Pasapalabra.
Italia añade El rosco: nace Passaparola
A finales de los 90, la cadena italiana Mediaset adapta The Alphabet Game en el programa Passaparola. Y aquí ocurre algo importante: los responsables de la adaptación italiana añaden una ronda final completamente nueva que no existe en el formato original. La llaman Ruota finale —rueda final— y su mecánica es exactamente la que hoy conocemos como El rosco: un círculo de letras, definiciones encadenadas, la posibilidad de pasar y volver y un cronómetro que marca el límite.
Esa prueba la crean Reto Luigi Pianta y René Mauricio Loeb, dos autores que trabajan para la productora holandesa MC&F. Según ellos —y según los tribunales españoles que les han dado la razón— esa prueba no forma parte del formato original de ITV sino que es una creación independiente cuyos derechos les pertenecen exclusivamente.
Telecinco trae El rosco a España: primer error
ITV licencia Pasapalabra —ya con El rosco incluido— a varias cadenas europeas, entre ellas Telecinco en España. El concurso arranca en España en el año 2000 con Silvia Jato como primera presentadora y después con Christian Gálvez, que lo convierte en un fenómeno de audiencias durante años.
Pero MC&F nunca autorizó que ITV incluyera El rosco en ese paquete de licencias. Para la productora holandesa, ITV estaba licenciando algo que no era suyo. Y así lo reclamó ante los tribunales.
La batalla judicial entre MC&F, ITV y Mediaset España se resuelve en 2019: Telecinco pierde definitivamente los derechos de Pasapalabra y se ve obligada a retirar el programa de inmediato de su parrilla tras años de éxito. Christian Gálvez se despide del concurso que había convertido en su marca personal y Telecinco se queda sin uno de sus programas más rentables.
Antena 3 recoge el testigo: segundo error
El hueco que deja Telecinco lo aprovecha Antena 3. Atresmedia adquiere los derechos de Pasapalabra —de nuevo a través de ITV— y relanza el concurso en 2020 con Roberto Leal como presentador. El éxito es inmediato y Pasapalabra se convierte rápidamente en el concurso más visto de España, con botes millonarios y concursantes que se convierten en figuras populares.
Pero MC&F vuelve a reclamar. El argumento es el mismo de siempre: ITV no tiene derecho a licenciar El rosco porque El rosco no es suyo. En 2022, la Audiencia Provincial de Barcelona le da la razón a MC&F y ordena a Atresmedia cesar la emisión de El rosco. Antena 3 recurre ante el Tribunal Supremo y sigue emitiendo el programa mientras espera la resolución.
Esta semana el Supremo ha resuelto: MC&F tenía razón. El rosco es una obra protegida cuyos derechos pertenecen a Pianta y Loeb. Antena 3 deberá cesar su emisión o llegar a un acuerdo con sus propietarios legítimos.
El patrón que se repite
La historia de El rosco en España sigue el mismo patrón dos veces con veinte años de diferencia. Una cadena licencia el formato a través de ITV, convierte el concurso en un éxito masivo, MC&F reclama los derechos ante los tribunales, los tribunales le dan la razón y la cadena pierde el programa o tiene que renegociar.
Telecinco lo vivió en 2019. Antena 3 lo está viviendo ahora. La diferencia es que en 2019 el conflicto era entre Mediaset e ITV —dos empresas— y en 2026 la resolución es entre MC&F y Atresmedia, lo que deja a ITV en una posición especialmente incómoda: es la empresa que ha estado licenciando algo que los tribunales dicen que no era suyo en dos ocasiones distintas.
El rosco sigue ahí, en la pantalla, cada noche. Por ahora. Pero su futuro en Antena 3 depende ahora de si Atresmedia y MC&F son capaces de llegar a un acuerdo que los tribunales nunca han conseguido forzar.