El hombre que violó y ahogó en una bañera a una niña de 11 años en Zaragoza se muda a un pueblo de Orense

Tras salir de prisión, Balaguer se trasladó a San Pedro, donde adquirió una casa sin techo ni agua corriente.

La tranquilidad de San Pedro, una pequeña aldea del municipio ourensano de A Bola, se ha visto alterada tras la llegada de Gali Balaguer, un condenado por varios delitos gravísimos cometidos a lo largo de cuatro décadas. Según publicó ABC y confirmaron autoridades locales a distintos medios, el hombre —condenado por asesinatos, violaciones y tráfico de drogas— se ha instalado en una vivienda en ruinas de la pedanía, lo que ha generado alarma social y un refuerzo de la vigilancia por parte de la Guardia Civil.

Un historial criminal que estremece

Balaguer arrastra una trayectoria delictiva que, de acuerdo con la reconstrucción de ABC, incluye el asesinato de una menor de 11 años en Zaragoza en los años 80, tras agredirla sexualmente y ahogarla en una bañera. También fue condenado por la muerte del marido de su amante, un pastor atacado con un hacha. Tras cumplir parte de sus condenas, recuperó la libertad y reincidió: en 2005 asesinó a una prostituta en Ourense, crimen por el que pasó casi veinte años en la prisión de A Lama.

En el ámbito penitenciario, las fuentes citadas lo describen como un interno “ejemplar” y “camaleónico”, capaz de pasar inadvertido, si bien funcionarios que trataron con él recuerdan un perfil manipulador, con tendencia a rodearse de reclusos vulnerables.

Asentamiento discreto y giro en la percepción vecinal

Tras salir de prisión, Balaguer se trasladó a San Pedro, donde adquirió una casa sin techo ni agua corriente. Los vecinos, que desconocían su pasado, lo ayudaron a instalarse: le prestaron baterías para el coche, le consiguieron muebles y le facilitaron lo básico para una vida precaria. “Daba pena verlo así”, resume una residente.

El punto de inflexión llegó cuando, durante la tramitación de una ayuda municipal, su nombre saltó en los registros. “Ahí saltaron las alarmas”, relata otro vecino. Desde entonces, la convivencia se ha enrarecido: algunos evitan cruzarse con él, otros recuerdan que “ya cumplió su condena”. La percepción, sin embargo, es de inquietud generalizada, aunque no se han registrado incidencias ni conductas sospechosas.

“Presencia disuasoria” y recomendaciones de prudencia

La alcaldesa de A Bola, Teresa Barge (PP), ha admitido que el municipio “no se imaginaba ni en sus peores pesadillas” esta situación. El Ayuntamiento ha solicitado a la Guardia Civil una “presencia disuasoria” y ha recomendado a los vecinos mantener la precaución, evitando la difusión de rumores o señalamientos que puedan derivar en incidentes. Agentes de la Benemérita patrullan a diario la zona para apaciguar los ánimos y prevenir altercados.

Fuentes vecinales describen a Balaguer como muy limitado físicamente: “Sube las bolsas con una cuerda porque tiene las piernas destrozadas; apenas sale de casa”, señalan, desmintiendo relatos que circulan en localidades cercanas sobre supuestos seguimientos a menores. “No sale de casa”, insiste una residente que afrontó el miedo de su nieta para visitar el pueblo.

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