Colapso parcial en la Mezquita de Córdoba: el fuego derrumba el techo de una capilla y daña obras históricas
El derrumbe del techo de una de las capillas afectadas por el incendio registrado en la Mezquita-Catedral de Córdoba ha sido el principal daño estructural confirmado tras el siniestro que, en la noche del viernes, movilizó a bomberos y fuerzas de seguridad y mantuvo en alerta a toda la ciudad. El hundimiento se produjo durante la madrugada en una capilla que funcionaba como almacén, situada en la zona donde, según las primeras hipótesis, se originó el fuego. También han resultado afectadas otras dos capillas, aunque la estructura general del templo no presenta daños.
El deán de la Mezquita-Catedral y presidente del Cabildo, Joaquín Alberto Nieva, explicó en rueda de prensa que la superficie dañada es limitada, entre 25 y 50 metros cuadrados, sobre un total de 13.000 metros que ocupa el conjunto monumental. Las zonas afectadas se concentran en la capilla cuyo techo colapsó y en la contigua, denominada de la Expiación o de la Anunciación, donde se han registrado los mayores desperfectos en obras artísticas y pictóricas. Entre ellos, la caída de alguna imagen del retablo.
Las vigas de madera del techo, restauradas en 2015, cedieron bajo el peso del agua utilizada en la intervención de los bomberos para sofocar las llamas. Según detalló el canónigo José Juan Jiménez Güeto, esta acumulación resultó decisiva en el hundimiento. Las imágenes tomadas en el interior muestran daños en el retablo de la Expectación, que representa la Anunciación y que se ubica en la capilla homónima, fundada en el siglo XIII y decorada con un lienzo del pintor Ruiz Morián Moreno, del siglo XIX.
El alcalde de Córdoba, José María Bellido, insistió en que el monumento “está a salvo” y que la estructura principal no se ha visto comprometida. Las investigaciones se centran en confirmar si el origen del incendio estuvo en una barredora, considerada por ahora la causa más probable. El Cabildo prevé instalar, a partir del otoño, nuevos sistemas antiincendios, como el de agua vaporizada, similar al que ya protege la catedral de Notre Dame en París.
Nieva calificó el proceso de restauración como “complejo” y afirmó que el Cabildo dispone de medios suficientes para afrontarlo, aunque confía en la colaboración de instituciones públicas y entidades dedicadas a la protección del patrimonio. El Ayuntamiento, la Consejería de Cultura, ICOMOS y otras organizaciones ya han expresado su apoyo y su satisfacción por la rapidez en la extinción del fuego. La Unesco y el Ministerio de Cultura seguirán de cerca la recuperación de la zona afectada.
Güeto pidió cautela hasta que los técnicos elaboren un informe completo sobre los daños. En cualquier caso, aseguró que las capillas del Baptisterio y del Espíritu Santo, cercanas al foco del incendio, no han sufrido desperfectos.
El incendio quedó extinguido poco después de las 00:30 horas, aunque bomberos y agentes de la Policía Nacional permanecieron toda la noche en el interior del monumento para garantizar su seguridad. Este sábado, la Mezquita-Catedral ha reabierto al público con normalidad para visitas y acceso al campanario, salvo en el área dañada.
El jefe de bomberos, Daniel Muñoz, explicó que las tareas se centraron en impedir la propagación del fuego a otras capillas y en estabilizar las vigas para evitar más derrumbes. En la extinción participaron 35 efectivos, apoyados por seis vehículos, entre camiones autobomba y escaleras.
El alcalde Bellido ya había adelantado la noche anterior que, aunque los daños eran “terribles” por tratarse de un bien Patrimonio de la Humanidad, no se trataba de una catástrofe y el monumento no corría peligro.
Las primeras llamas se detectaron poco después de las 21:00 horas en la parte oriental del edificio, junto a la Puerta de San José, en la calle Magistral González Francés. Vecinos y turistas fueron desalojados de la zona mientras las columnas de humo se elevaban y eran visibles desde distintos puntos de la ciudad, que esa jornada alcanzó los 39 grados. El fuego se propagó hacia la cubierta cercana a la Puerta de San José, restaurada en 2017 y datada en el siglo X, antes de ser controlado por los servicios de emergencia.