Lío monumental con el Gordo: aparecen “décimos fantasma” del número premiado

La alegría por el ‘Gordo’ en un municipio de León se ha tornado en preocupación tras detectarse la venta de 50 papeletas de más del número premiado, un error que ha dejado un desfase millonario en el reparto del premio.

Administración de la Pola de Gordón, a 10 minutos de Villamanín ./ ep
Administración de la Pola de Gordón, a 10 minutos de Villamanín ./ ep

Lo que debía ser uno de los días más felices en Villamanín, un pequeño municipio de León, terminó convirtiéndose en una reunión difícil, cargada de tensión, números y decisiones impopulares. Después de que el Gordo de la Lotería de Navidad tocara en la localidad, la alegría fue rápidamente sustituida por incertidumbre al comprobarse que se habían vendido más participaciones premiadas de las que realmente podían respaldarse con décimos oficiales, dejando un desfase de cuatro millones de euros para repartir.

La solución más obvia —pagar el premio íntegro a cada agraciado— se estrelló contra un hecho incontestable: faltaban boletos reales por esa cantidad. El error, reconocido por la propia comisión de fiestas, se produjo al imprimir y distribuir más participaciones de las que correspondían a los décimos comprados en la administración de lotería, dejando a 50 papeletas sin respaldo y, con ello, a sus titulares sin derecho claro al cobro completo del premio.

Un acuerdo para salir del bloqueo

Tras días de nervios y contactos entre vecinos, la respuesta llegó en una asamblea celebrada en el Ayuntamiento, con más de 250 personas presentes: los miembros de la comisión de fiestas decidieron renunciar a dos millones de euros de su propio premio para aliviar el impacto económico y permitir que el reparto pudiera hacerse.

La fórmula pactada fue doble: por un lado, la comisión cedió su propia parte del premio y el décimo colectivo que tenía como organización, aportando dos millones de euros; por otro, el resto de la cantidad que falta —otros dos millones— será asumido por los agraciados mediante una reducción proporcional en el cobro, siempre que no se presenten denuncias ni reclamaciones judiciales.

Todavía no se sabe con exactitud cuánto dejará de percibir cada persona, pero las estimaciones más razonables sitúan la reducción en torno a 2.500–3.000 euros por participación, en función del número final de afectados que acepten el acuerdo.

Dudas, disenso y una salida frágil

Que solo dos personas se opusieran al pacto durante la votación general refleja que la mayoría de los agraciados optó por una solución pragmática frente a un largo y costoso proceso judicial que podría haber retrasado el cobro durante años. Aun así, la oposición, aunque minoritaria, no deja de ser significativa: hay quien considera injusto sacrificar parte de un premio legítimo por un error ajeno.

El caso de Villamanín ha abierto además un debate sobre responsabilidad, transparencia y solidaridad. Los miembros de la comisión asumieron una parte sustancial del perjuicio económico, pero no han estado exentos de críticas por una gestión que acabó derivando en un conflicto inesperado.

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