Multas de hasta 10.000 euros por tener el perro en la terraza: lo que dice la Ley de Bienestar Animal que entró en vigor en 2023

El artículo 27 de la Ley de Bienestar Animal prohíbe mantener perros y gatos en terrazas, balcones, trasteros o vehículos. Las multas van de 500 a 200.000 euros.

Uno de cada tres hogares españoles convive con al menos un animal de compañía. Son más de trece millones de animales de compañía registrados e identificados en España, según los datos que recoge el Boletín Oficial del Estado. Una cifra que convierte la Ley de Bienestar Animal, aprobada por el Congreso de los Diputados en marzo de 2023, en una norma que afecta directamente a millones de familias. Y sin embargo, varios de sus puntos más importantes siguen siendo desconocidos para buena parte de los dueños de mascotas.

El objetivo de la ley queda claro desde el primer momento en el BOE: "Garantizar la protección de los animales, en general y, particularmente, de los animales que viven en el entorno humano", así como "regular el reconocimiento y la protección de la dignidad de los animales por parte de la sociedad". Una declaración de intenciones que se traduce en una serie de prohibiciones concretas, algunas de ellas con multas que pueden alcanzar los 200.000 euros en los casos más graves.

Lo que prohíbe el artículo 27: terrazas, balcones y vehículos

El punto que más sorprende a muchos dueños de mascotas es el artículo 27 de la ley, que prohíbe expresamente "mantener de forma habitual a perros y gatos en terrazas, balcones, azoteas, trasteros, sótanos, patios y similares o vehículos". La clave está en el término "de forma habitual": no se trata de que el animal no pueda salir un momento a la terraza, sino de que ese espacio no puede ser su lugar de vida cotidiano.

La misma norma también prohíbe "dejar sin supervisión a cualquier animal de compañía durante más de tres días consecutivos". En el caso específico de los perros, el plazo es mucho más estricto: "este plazo no podrá ser superior a veinticuatro horas consecutivas". Es decir, un perro no puede quedarse solo en casa durante más de un día sin que alguien pase a atenderlo. Una limitación que, para muchos propietarios con jornadas laborales largas o viajes frecuentes, puede suponer un cambio de hábitos significativo.

Infracciones leves, graves y muy graves: así funcionan las sanciones

La ley establece tres niveles de infracción, cada uno con su correspondiente horquilla de sanciones económicas. Conocerlos es la mejor forma de entender qué conductas conllevan mayor riesgo.

Las infracciones leves son, según el artículo 73, aquellas que "por acción u omisión y sin provocar daños físicos ni alteraciones de su comportamiento al animal, conlleven la inobservancia de prohibiciones, cuidados u obligaciones establecidas legalmente". En este nivel se incluye, por ejemplo, mantener de forma habitual a perros y gatos en balcones, terrazas o patios. La sanción va desde un simple apercibimiento hasta una multa de entre 500 y 10.000 euros.

Las infracciones graves, reguladas en el artículo 74, son aquellas que "impliquen daño o sufrimiento para el animal, siempre que no les causen la muerte o secuelas graves". Entre los ejemplos que recoge la norma está no identificar al animal con microchip —algo que afecta especialmente a los gatos, de los que solo el 4,3% que llega a centros de acogida está identificado— o utilizarlos como premio en rifas o sorteos. Las multas en este nivel van de 10.001 a 50.000 euros.

Las infracciones muy graves, recogidas en el artículo 75, se dan cuando se produce la muerte del animal "siempre que no sea constitutivo de delito", o cuando se sacrifican animales sin autorización. También entran en esta categoría adiestrar animales para peleas o riñas con otros animales o personas, o utilizarlos para consumo humano. Las sanciones en este nivel pueden alcanzar los 200.000 euros.

Lo que más afecta al dueño de a pie

Para la mayoría de los propietarios de mascotas, las infracciones más relevantes son las del primer nivel: las que pueden cometerse sin ser consciente de ello. Tener el gato en la terraza como su espacio habitual, dejar al perro solo durante el fin de semana sin que nadie pase a atenderle o no tener al animal identificado con microchip son situaciones que, bajo la Ley de Bienestar Animal, pueden derivar en una sanción económica.

El microchip es especialmente importante. La ley lo exige para perros, gatos y hurones, y su ausencia puede derivar en una infracción. En España, solo el 27% de los perros que llegan a centros de acogida están identificados, y en el caso de los gatos el porcentaje cae al 4,3%, lo que indica que el cumplimiento de esta obligación sigue siendo una asignatura pendiente para muchos propietarios.

La recomendación práctica es revisar las condiciones en las que vive el animal, asegurarse de que está correctamente identificado y planificar con antelación cualquier ausencia que supere las 24 horas en el caso de los perros. No es burocracia: es lo que establece la ley desde 2023.

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