El PP gana cuatro autonomías y no puede gobernar ninguna sin Vox: la suma irremediable en la derecha

Aragón, Extremadura, Castilla y León y Andalucía: cuatro victorias del PP en dos años que no han servido para desprenderse de la dependencia de Vox de cara a las generales.
El líder del PP, Alberto Nuñez Feijóo, junto a los barones del PP / EFE
El líder del PP, Alberto Nuñez Feijóo, junto a los barones del PP / EFE

El Partido Popular de Alberto Núñez Feijóo lleva varios meses ganando elecciones autonómicas con solvencia. Aragón, Extremadura, Castilla y León y ahora Andalucía: cuatro victorias del PP en cinco meses, récords de votos en varios casos, candidatos socialistas hundidos. El balance numérico es difícil de discutir.

El balance político, en cambio, cuenta otra historia. Porque en ninguna de esas cuatro comunidades el PP puede o podrá gobernar sin el apoyo de Vox. Ni una excepción.

Y eso es exactamente el problema que Feijóo necesitaba resolver antes de que empiece la cuenta atrás hacia las elecciones generales de 2027 y que el resultado de Andalucía de este domingo deja sin resolver.

El mapa: cuatro comunidades, cuatro dependencias

El patrón se repite con una consistencia que ya no puede achacarse a la casualidad o a las circunstancias locales de cada autonomía.

En Aragón, Jorge Azcón ganó las elecciones en febrero de 2026 con claridad pero necesitó el apoyo de Vox para formar gobierno. El pacto se firmó y lleva en marcha hace pocas semanas, con Vox como socio de coalición en el ejecutivo aragonés. En Zaragoza, la misma fórmula: el PP gobierna el Ayuntamiento con el apoyo externo de Vox.

En Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco repitió victoria pero tampoco alcanzó la mayoría absoluta. Las negociaciones con Vox se prolongaron durante semanas y el acuerdo de gobierno que resultó fue uno de los más tensos de la derecha española, con episodios de crisis interna que todavía colea.

En Extremadura, María Guardiola llegó a la presidencia de la Junta con el apoyo externo de Vox tras una negociación que estuvo al borde del fracaso. La relación entre ambos partidos en la comunidad extremeña ha sido la más tensa del ciclo, con amenazas de ruptura que no se han materializado pero que siguen latentes.

Y ahora Andalucía. Juanma Moreno obtuvo ayer 1,7 millones de votos —récord histórico del PP en la comunidad— y 53 diputados. Dos escaños menos que la mayoría absoluta. Vox obtuvo 15 escaños. La aritmética es la misma de siempre: sin Vox, no hay gobierno.

Por qué esto es un problema para Feijóo

La dependencia de Vox en las autonomías no sería un problema insalvable si Feijóo no necesitara precisamente lo contrario para llegar a la Moncloa.

El electorado de centro que el presidente del PP necesita conquistar en unas elecciones generales es el mismo que observa con recelo los gobiernos autonómicos del PP con Vox y extrae conclusiones sobre lo que un gobierno de Feijóo en España podría significar.

El plan original era claro: usar el ciclo autonómico para demostrar que el PP puede gobernar bien, con moderación y sin los excesos ideológicos que asocian a Vox.

Moreno en Andalucía era el ejemplo perfecto: un presidente popular con imagen de gestor moderado, distante de las polémicas de Abascal, capaz de ganar con un discurso de centro derecha sin concesiones a la ultraderecha.

Si Moreno lograba la mayoría absoluta, Feijóo tendría el argumento más poderoso posible: se puede ganar sin VoxMoreno no logró la mayoría absoluta. Y el argumento se evaporó.

La estrategia que no funciona

Lo que el ciclo electoral deja en evidencia es una contradicción estructural que el PP no ha sabido o no ha podido resolver. Para ganar en autonomías con el sistema electoral actual —que prima el voto rural y favorece la concentración del voto de derechas— el PP necesita que Vox obtenga escaños suficientes para ser útil como socio pero no tantos como para condicionar en exceso la agenda de gobierno. Un equilibrio inestable que en cada autonomía se rompe de una forma diferente.

En Andalucía, Moreno lo intentó con una estrategia de campaña casi opuesta a la de Feijóo: sin apenas presencia del líder nacional, sin referencias a la agenda de Vox, centrado en la gestión local y en las singularidades andaluzas. Funcionó en votos. No funcionó en escaños.

Qué viene ahora

Este lunes la Junta Directiva Nacional del PP se reúne para hacer el primer balance interno del ciclo autonómico. Según fuentes del partido, la conclusión es que empieza la "precampaña" de las elecciones generales previstas para 2027.

Cuatro victorias autonómicas son una base sólida. Pero la narrativa que acompaña esas victorias —el PP siempre necesita a Vox para gobernar— es exactamente la que Pedro Sánchez utilizará como argumento central en esa campaña.

Para Aragón el análisis tiene una lectura directa. Jorge Azcón fue uno de los primeros en recorrer este camino y su gobierno de coalición con Vox lleva pocos días en marcha.

Lo que entonces parecía una solución de emergencia para poder gobernar es hoy el modelo normalizado del PP autonómico en toda España. Con todas las tensiones, contradicciones y costes políticos que eso implica.

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