El templo más alto del mundo ya es español: así supera la Sagrada Familia al Pilar de Zaragoza
La Sagrada Familia alcanza los 172,5 metros y se convierte en la iglesia más alta del mundo. En Zaragoza, el Pilar se queda en torno a los 95: la diferencia ya se mide en “decenas de metros”.
La Sagrada Familia de Barcelona ha alcanzado esta semana su cota definitiva con la colocación del último elemento de la cruz que corona la Torre de Jesucristo.
El resultado es un dato histórico: 172,5 metros de altura que convierten al templo diseñado por Antoni Gaudí en la iglesia más alta del mundo, culminando uno de los hitos más simbólicos de una obra iniciada en 1882.
La maniobra, de alta complejidad técnica, ha requerido una grúa de gran altura y equipos especializados para instalar la cruz, una pieza de 17 metros compuesta por miles de fragmentos de vidrio y cerámica blanca pensados para reflejar la luz y reforzar el carácter espiritual y luminoso del conjunto.
Con este remate, la basílica consolida su ambición vertical: una “montaña” arquitectónica que, por voluntad de Gaudí, se queda a las puertas de los 173 metros para no superar la altura de Montjuïc.
¿Y cómo queda el Pilar frente a ese nuevo techo?
La comparación con Zaragoza es inevitable: la Basílica del Pilar, uno de los grandes iconos del skyline aragonés, cuenta con cuatro torres que se mueven en una horquilla aproximada de 92 a 95 metros de altura.
Con esos datos sobre la mesa, la diferencia con la Sagrada Familia es contundente:
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Si tomamos la cifra máxima del Pilar (95 m): 172,5 – 95 = 77,5 metros de diferencia.
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Si usamos la mínima estimada (92 m): 172,5 – 92 = 80,5 metros de diferencia.
Es decir, la Sagrada Familia supera al Pilar entre 77,5 y 80,5 metros, según el punto de referencia que se adopte para las torres zaragozanas.
Y hay otra comparación aún más gráfica para el visitante: el mirador más conocido del Pilar, ubicado en la torre de San Francisco de Borja, está a unos 80 metros de altura. Traducido: la Torre de Jesucristo queda 92,5 metros por encima de ese mirador (172,5 – 80).
Dos perfiles urbanos, dos formas de “tocar el cielo”
La lectura va más allá de la pura cifra. En Zaragoza, el Pilar domina el corazón de la ciudad con una monumentalidad horizontal y cuatro torres que “enmarcan” la plaza y el río. En Barcelona, la Sagrada Familia propone una verticalidad casi radical: una aguja central que actúa como eje y referencia, y que reordena la mirada a varios kilómetros a la redonda.
El contraste también se percibe en la experiencia: mientras que en Zaragoza el ascenso al mirador (con ascensor panorámico hasta 62 metros y tramo final por escaleras) culmina con una panorámica de 360 grados sobre el Ebro y el Casco Histórico, en Barcelona la altura final ya juega en otra liga: el nuevo remate convierte la torre central en un hito comparable, en escala, a los grandes campanarios europeos.
Una diferencia que se mide en “pisos”
Para hacerse una idea: 77,5–80,5 metros equivalen, aproximadamente, a entre 25 y 27 plantas de un edificio residencial estándar (dependiendo de alturas de forjado). No es solo una victoria por centímetros: es un salto de escala.
Con la Torre de Jesucristo ya coronada, la Sagrada Familia entra en su fase más simbólica, con la vista puesta en los actos previstos para los próximos meses.
Y en Aragón, el Pilar sigue siendo lo que siempre ha sido: la gran postal de Zaragoza. Solo que ahora, cuando se hable de templos que “tocan el cielo”, el récord mundial se mide desde Barcelona… y deja al Pilar a casi 80 metros de distancia.


