Los cambios de Gabi que explican la mejoría del Real Zaragoza

El Real Zaragoza jugó con un claro 4-3-3 que le dio más poso cuando tuvo la posesión de la pelota y una estabilidad defensiva con la que neutralizó al Mirandés
Gabi Fernández durante el partido ante el Mirandés / LaLiga
Gabi Fernández durante el partido ante el Mirandés / LaLiga

Siete jornadas después, el Real Zaragoza dio con la tecla. Con el agua al cuello y un ultimátum a Gabi Fernández tras no haber conseguido la victoria en el inicio liguero, el conjunto aragonés firmó su mejor partido. Alternó buenos momentos con balón, a pesar de las dudas e imprecisiones iniciales, con otros en los que se protegió de las acometidas del Mirandés, que apenas se acercó con peligro en un par de ocasiones, siempre a balón parado.

Gabi dejó atrás el 4-4-2 que tanto ha utilizado desde que llegó al Real Zaragoza. En ocasiones se convertía en un 4-2-3-1, únicamente retrasando la posición de uno de los delanteros, aunque en la práctica era casi lo mismo. Solo ante el Castellón varió su idea preconcediba, decantándose por una línea de cinco defensas que resultó ser ineficiente y superada.

Esta vez, Gabi optó por un 4-3-3 con los extremos bien abiertos y un trivote en el centro del campo con el que se apoderó del balón por momentos y defendió con más seguridad cuando no lo tuvo. En defensa, los extremos retrasaban ligeramente su posición para convertirse en un 4-1-4-1, bien ordenado y sin fisuras que complicaron los ataques del Mirandés.

El 4-3-3 le da alas al Real Zaragoza

Los nombres escogidos por Gabi ya barruntaban cambios significativos. Insua y Tachi formaron una pareja inexpugnable y que se compenetró como ninguna otra pareja de centrales lo había hecho en los últimos años. Con una buena defensa del área y mostrando una gran inteligencia táctica para defender los ataques del Mirandés, ambos fueron imprescindibles para mantener la portería a cero por segunda vez esta temporada.

Pero el cambio más importante llegó en el centro del campo. Paul Akouokou, indispensable, tuvo esta vez dos escuderos de lujo. Saidu y Guti aportaron recorrido, piernas y un incansable trabajo para ganar la batalla en el centro del campo. Porque es un tópico habitual, pero tiene parte de verdad. Y es que los partidos pueden ganarse finalmente en las áreas, pero la batalla siempre comienza en el medio. Con el terreno ganado, Guti se descolgó y llegó a pisar área en un par de ocasiones, como lo hacía en su primera aventura en el Real Zaragoza. De esa anarquía típica del canterano estuvo a punto de llegar el segundo y definitivo gol, pero su disparo se estrelló en el último defensor.

El cambio de dibujo dio alas a los extremos. Cuenca fue la gran sorpresa en el once y se ganó el derecho a seguir ocupando ese puesto. Hasta que se le agotó la gasolina, Cuenca encaró y retó a su par cada vez que tuvo oportunidad. Gozó de dos oportunidades maravillosas para dar todavía más aire al equipo, pero sus fallos en el remate no empañaron una actuación notable.

En el otro costado, Sebas Moyano encontró por fin su recompensa a tanta insistencia. El Mirandés solo pudo pararlo mediante faltas. Se movió libre porque así lo quiso Gabi. Con Cuenca pegado a la línea en la banda derecha, Sebas Moyano apareció por dentro, como en el golazo que le dio la victoria al Real Zaragoza. Ese sistema asimétrico le funcionó bien al técnico madrileño, que utilizó a Pomares por la banda de Moyano para incorporarse y colgar buenos balones al área durante la primera mitad.

Los cambios, esta vez, sí que sumaron. Paulino sustituyó a Cuenca y le dio calma al partido, acertando en la mayoría de sus acciones. Por sus características de conducir hacia posiciones interiores, Francho se pudo descolgar y se sumó al ataque doblándole por fuera, algo que con Cuenca no podía hacer. La entrada de Keidi Bare, Tasende y Bazdar sumó esfuerzo e intensidad para mantener el resultado. Clave fue la entrada del lateral, que ayudó a un Pomares superado durante el tramo final ante la insistencia de Pablo Pérez.

Ahora, Gabi afrontará una semana más de trabajo con la tranquilidad de construir sobre la victoria. "Los proyectos, cuando se pide tiempo, necesitan tiempo", comentaba en la previa del encuentro. Los tres puntos le dan un balón de oxígeno sobre el que seguir trabajando. Con una idea totalmente distinta a la que instauró desde su llegada, Gabi parece haber dado con la tecla. Mejor tarde que nunca.

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