La cara B de la cantera del Real Zaragoza
No son tiempos fáciles para la cantera del Real Zaragoza. La fuga de talento ya no solo alcanza a sus más jóvenes canteranos, sino que también obliga a salir a aquellos que llegan al primer equipo. El caso de Marcos Luna, renovado hasta 2029 hace apenas unos meses, es sorprendente, ya que su marcha se produce mediante un pequeño traspaso al Almería, un equipo de la misma categoría. Esta temporada también abandonó el club Adrián Liso, cedido al Getafe con una opción de compra opcional a final de temporada.
No han sido los únicos canteranos que han salido del Real Zaragoza este curso. Enrique Clemente ya rescindió su contrato en 2022 y regresó esta temporada como cedido. Una paradoja del descontrol en el que vive el club desde hace demasiados años. También salió Marc Aguado en el mercado invernal y Carlos Nieto hace solo unos días, ya que terminó su contrato el 30 de junio.
Desde la llegada de la nueva propiedad en 2022, la salida de canteranos ha sido una constante en el primer equipo. Daniel Lasure, Miguel Puche, Ángel López, Alejandro Francés, Marcos Baselga e Iván Azón también han abandonado el club tras formarse en las categorías inferiores y llegar al primer equipo. Raúl Guti, que se marchó al Elche, ha regresado para acompañar a Francho Serrano y Pau Sans como canteranos con gran importancia en una plantilla que cada vez tiene menos arraigo. Juan Sebastián se ha sumado tras regresar de su cesión en el Alcorcón.
Un año más con fugas en las categorías inferiores
Por enésimo año consecutivo, el Real Zaragoza no ha podido frenar la salida de canteranos desde sus categorías inferiores. Ya desde mediados de año, el club dio por perdida la batalla para retener a cuatro jugadores de su Juvenil 'A'. Denis Rufo ha firmado por el filial del Alavés, Jorge Lambea y Sergio Beltrán 'Ratón' se han marchado al Celta y Pablo Lambea jugará en Osasuna. A estos jugadores hay que añadir la salida de Daniel Cantero rumbo al Villarreal, una de las canteras que más jugadores ha captado en Aragón durante la última década y la de Adrián Sancho al filial del Sporting de Gijón. Pero no son los únicos. Derik Obeng se marcha al Betis desde el Cadete 'A', Dani Sancho se va al Valencia desde el Cadete 'B' y Fernando Gómez ha firmado por el Real Madrid desde el Infantil 'B'.
Aunque estas son las salidas directas desde la cantera del Real Zaragoza, las pérdidas son incluso mayores si se pone el foco en los clubes convenidos, desde los que se han marchado varios jugadores a otras canteras. Desde Racing Club Zaragoza han hecho las maletas tres jugadores: el juvenil Gonzalo García (Eibar), el cadete Danel Alberdi (Real Sociedad) y el alevín Izan Manzano (Villarreal). También se ha marchado Darius Catanu desde el Juventud al División de Honor Juvenil del Castellón. La pasada temporada, Gonzalo Arantegui se marchó al Mallorca.
Éxodo másivo en la última década: más de 60 aragoneses a otras canteras
La década más negra de la historia del Real Zaragoza ha afectado directamente a la formación de futbolistas en Aragón, que en muchos casos han buscado salida en otras canteras para continuar con su crecimiento. En las últimas diez temporadas, el número de jugadores que han salido de Aragón a otras canteras durante su etapa en el fútbol base ha superado los 60, desde el Real Zaragoza y desde otros clubes de la comunidad.
El Real Madrid ha sido el club que más jugadores ha firmado. Hasta 13, más de un jugador cada temporada. Desde Darío Ramos, hasta Fernando Gómez se han incorporado Marc Cucalón, Iker Gil, Jorge Cestero, Hugo Manero, Miguel Perales, Leo Lemaitre, Luis Carbonell, Guillermo López, Dani Manzano, Pablo Maciá y Adrián Krall. Cada jugador tiene su historia. Unos han regresado a Aragón, mientras que otros son piezas importantes de la cantera madridista y con un espacio reservado en las inferiores de la selección española.
Al Real Madrid le siguen el FC Barcelona y el Villarreal con 10 futbolistas cada uno. A La Masía llegaron Antonio Sola, Álvaro Sanz, Jorge Alastuey, Juan Hernández, Jorge Espinal, Hugo Garcés, Álvaro Cortés, Aritz Lairado, Samu Borniquel y Gorka Buil. Mientras que a la cantera groguet se han sumado en la última década Manu Morlanes, Javier Comeras, Álex MIllán, Sigu Ceesay, Erik Peralta, Marco Ramos, Iker Abad, Eduard Ursu, Daniel Cantero e Izan Manzano.
Y es que el talento aragonés está cada vez más codiciado. Con el Real Zaragoza en una situación complicada, las canteras acuden a los campos de Aragón en busca de jóvenes proyectos de futbolistas a los que ofrecer unas herramientas y recursos mayores. Aprovechando la cercanía, el Valencia también ha puestos sus ojos fichando a Amadou Kanté, Samuel Tena, Iván Blas, Ismail El Aoud y Álex Gómez. Mientras que al Atlético de Madrid se han incorporado Adrián González, Dani Martínez, Juan Alegre, Jano Monserrate y Dani Pérez.
En los últimos años, ha habido otras canteras que están introduciendo sus tentáculos en el fútbol aragonés con mayor asiduidad. El Betis ha ganado mucha presencia y fue vetado recientemente por el Real Zaragoza. Allí se han incorporado Marcos Val, Thiado Acevedo, Jorge Casas y Derik Obeng. O en el caso del Alavés, con personas vinculadas al fútbol aragonés en las últimas temporadas, ha incorporado a Iker Domingo, Jaric Prat, Selu Diallo y Denis Rufo.
El resto de salidas se han producido de forma más esporádica. Rodri Val se fue al Levante, Paolo Fernández al Manchester City, Hugo Buyla hizo las maletas a la Atalanta, Wellity Omoruyi se fue al Liverpool y Mateo Mejía al Manchester United. Sin embargo, los últimos fichajes de esta temporada hacen prever un mayor interés de clubes como Eibar, Osasuna, Celta o Real Sociedad en el fútbol aragonés. Especial importancia tiene la del club vasco, que ha firmado un convenio de colaboración con el Balsas Picarral, uno de los clubes históricos de la capital aragonesa y que rompió su convenio con el Real Zaragoza debido a la desactualización del acuerdo y la escasa comunicación recibida.
La presencia de las canteras profesionales en Aragón
El fútbol ha cambiado. A mejor o a peor. Según cómo lo mire cada uno. La realidad es que en esta última década, los clubes profesionales han crecido y han reforzado su estructura de base. Ahora, es habitual toparse con más de una decena de ojeadores que se reparten entre los campos de fútbol base de Aragón cada fin de semana. Las libretas y los móviles se llenan de información sobre los jugadores de la cantera del Real Zaragoza y del resto de clubes aragoneses.
Los representantes y las agencias tienen también personas recorriendo kilómetros en busca de jugadores de muy temprana edad y a los que embaucan con la idea de asesorarles y buscarles una salida más fácil hacia las canteras. Si antes era sorprendente ver a juveniles con representantes, ahora estos llegan a jugadores infantiles que ni siquiera están en canteras profesionales, sino que juegan para equipos de fútbol base, donde pagan la ropa y la cuota como cualquier otro compañero.
Todo contribuye a que en la última década el fútbol aragonés haya perdido más de 60 futbolistas. Algunos han acertado y están creciendo en los filiales y juveniles de los mejores clubes de España. Otros ya están en el fútbol profesional. Pero muchos han sido fruto de este nuevo fútbol. El que llena las gradas (o vallas) de los campos de fútbol base de ojeadores, responsables de captación, representantes, directores de cantera y todos los cargos que se puedan imaginar. Si miran a un lado, quizás puedan ver a uno de ellos. Si miran al campo, quizás vean a su siguiente objetivo. Un niño más que se sumará a una lista de más de 60 jugadores que no para de crecer y que deja al Real Zaragoza y su cantera cada vez más debilitados.



