La cara y la cruz de Adu Ares en el Real Zaragoza: un jugador recuperado por Gabi

Gabi Fernández confió en el extremo para jugar de inicio en uno de los partidos más importantes de la temporada, saliendo ovacionado por una Romareda a la que nunca se ganó
Adu Ares en el partido ante el Mirandés / Real Zaragoza
Adu Ares en el partido ante el Mirandés / Real Zaragoza

La historia de Adu Ares en el Real Zaragoza es tan complicada como parecida a la de otros jugadores que han vestido la camiseta blanquilla durante los últimos años. Jugadores jóvenes, que llegan cedidos por parte de clubes importantes, y a los que el contexto no ayuda a continuar con su crecimiento personal. La exigencia y la presión por ascender envuelve a estos futbolistas, que atesoran un talento que apenas sale a relucir en contadas excepciones, rebajando las expectativas que la afición pone en ellos.

Aunque Adu Ares ya había jugado un buen puñado de partidos con el primer equipo del Ahletic, club donde se formó, la del Real Zaragoza es su primera aventura como profesional, donde no ha conseguido tener la continuidad deseada. Apenas ha anotado un gol en liga, ante el Oviedo, aunque su mejor actuación la firmó ante el Granada, en Copa del Rey. Aquel día, Adu se llevó una ovación de La Romareda, la misma que le despidió ante el Mirandés, cuando Gabi le confió la banda izquierda en uno de los partidos más trascendentales de la temporada.

Gabi apuesta por recuperar a jugadores para la recta final

El técnico le ha dado a cada jugador su espacio. Ha contado con todos los jugadores de campo que ha tenido disponibles en alguno de los tres partidos. La elección por Adu Ares fue una de las más controvertidas ante el Mirandés y uno de los temas más escuchados en los corrillos previos al partido.

El canterano del Athletic no alcanzó el primer balón que le enviaron, lo que generó el murmullo y los primeros pitos cuando apenas se habían disputado unos segundos. El ambiente de unidad y apoyo total al equipo escondió esa primera reacción del público. El paso de los minutos fue positivo para un Adu Ares que ganó en confianza, estuvo acertado en la mayoría de acciones y trató de generar peligro a través de su mejor cualidad: el regate.

Y es que Adu es un jugador escaso en el fútbol profesional actual. Un futbolista con tendencia a jugarse el uno contra uno (completó 3 de 5 regates que intentó) y a finalizar las acciones con disparos complicados. Ante el Mirandés, Adu mostró una cara escondida hasta el momento. Ganó 7 duelos, los mismos que Jair y solo uno menos que Arriaga. Por poner un ejemplo cercano, Aketxe apenas ganó uno, jugador que ocupó su misma posición en el lado contrario.

Apenas falló 4 pases y recibió 2 faltas, por las 3 que cometió. Y es que Gabi trató de potenciar sus virtudes, dándole rienda suelta en ataque, obligándole a intentar lo que pocos intentan en un fútbol cada vez más táctico. Pero le exigió pelear, correr, luchar, defender y trabajar en defensa. Ahí fue de los mejores, continuando la presión iniciada por Bazdar desde la segunda línea y ayudando a Clemente, que ocupó una posición algo desconocida para él.

Gabi Fernández optó por darle relevo en el minuto 61. No porque hubiera realizado un mal partido, sino porque probablemente no daba para más tras el tremendo esfuerzo realizado. Desde el banquillo también mostró una cara bien distinta a la que había enseñado hasta el momento. Tras el gol de Jair, fue el primero en saltar al campo y en fundirse en un abrazo al que luego se unirían el resto de compañeros y cuerpo técnico. Celebró el gol con todos, como todos. Olvidando la crítica continua en la que ha vivido durante meses y demostrando que el Real Zaragoza cuenta con una pieza más para lograr el objetivo de la permanencia en la recta final de temporada.

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