Los 5 secretos del efecto Gabi para volver a ganar y resucitar al Real Zaragoza
El Real Zaragoza respira tras volver a la senda de la victoria diez partidos después y Gabi Fernández consigue, por fin, unir a equipo y afición por un objetivo común. Y es que el conjunto aragonés disfrutó de una tarde de domingo con aroma a partido importante. No por salir de los puestos de descenso al fútbol profesional, sino por cotas mayores, recordando aquellas temporadas en las que el Real Zaragoza llegaba a la primavera deseando llenar una Romareda ilusionada con el ascenso.
Pero no es el caso. El Real Zaragoza se moría y necesitaba de alguien que lo resucitara. Con Gabi Fernández, el equipo ha dado un cambio en todos los sentidos. Se le escaparon los tres puntos ante el Córdoba y cayó derrotado en Santander por errores individuales groseros. Ante el Mirandés no los hubo y el Real Zaragoza se mostró como un bloque sólido, difícil de batir y que supo aprovechar eso que tanto daño le ha hecho, el balón parado.
Gabi ha caído de pie en el vestuario
Unir y no desunir. El Real Zaragoza necesitaba un líder capaz de volver a juntar a un vestuario alicaído. Y tanto que lo ha hecho. "Me había jugado una cena con los chicos si marcaba Jair de córner", comentaba Gabi tras el partido. Le saldrá cara la apuesta pero seguramente la repetiría cada semana con tal de volver a ver la imagen de la celebración del gol de Jair, en la que todos los jugadores y miembros del cuerpo técnico se fundieron en un abrazo mientras La Romareda levantaba sus bufandas y entonaba el "sí se puede".
Esos gestos son los que evidencian una gran unión entre cuerpo técnico y jugadores. La elección de Gabi correspondía a un factor primordial en una situación crítica: la experiencia de alguien que había vivido como jugador un momento tan duro y en un ambiente todavía más hostil, durante la época de Agapito.
La recuperación de jugadores con los que no se contaba
El técnico le ha dado a cada jugador su espacio. Ha contado con todos los jugadores de campo que ha tenido disponibles en alguno de los tres partidos, incluido Kosa, que volvió a jugar desde que se lesionara en Copa del Rey ante el CE L'Hospitalet. La aparición de Adu Ares en el once sorprendió, pero el joven jugador firmó un gran partido, al igual que un Jair defenestrado por los dos técnicos anteriores y que le dio los tres puntos con su gol y con su irreductible defensa.
La entrada de Bazdar como titular le dio de nuevo la confianza perdida desde la lesión, al igual que la aparición de Clemente en el lateral izquierdo, que fue creciendo con el paso de los minutos. De esta forma, Gabi se está asegurando poder contar con un buen número de efectivos que aporten desde el inicio, pero también cuando les toque salir desde el banquillo, como hizo ayer un Tasende visiblemente emocionado y enérgico, que le puso un balón perfecto a Jair en el gol.
Crecer desde la defensa es primordial
"Quiero asumir los menos riesgos posibles, quiero que los chicos se sientan sólidos en defensa, seguros a la hora de defender. Creo que esa solidez defensiva luego te hace crecer en lo ofensivo", decía Gabi hace unas semanas. Y así está siendo. El equipo no genera tanto en ataque como en los meses anteriores, pero se siente más cómodo sin la pelota y apenas le generan ocasiones si no se cometen errores flagrantes, como sucedió en dos ocasiones ante Córdoba y Racing.
Pese a ello, el Real Zaragoza está creciendo. Sin un fútbol bonito, pero sí efectivo. El Mirandés no se sintió cómodo en ningún momento y apenas generó ocasiones claras. El Real Zaragoza armó de nuevo un 4-4-2 muy agresivo, a veces presionando más adelante y en otras ocasiones defendiendo más cerca de su área. Siempre juntos, atentos y voluntariosos con el compañero de al lado.
La importancia de los detalles y el balón parado
En la previa ante el Mirandés, el técnico zaragocista no escondía la necesidad de los pequeños detalles. "Esta semana le habremos dedicado 2 o 3 horas a ver vídeos y a entrenarlo. En esta categoría el balón parado es decisivo". Dicho y hecho. El Real Zaragoza ganó simplificando el fútbol, no comentiendo errores desde atrás y siendo efectivo en la estrategia.
También desveló Gabi que durante esta semana "todo el cuerpo técnico estamos trabajando 14/15 horas para ayudarles", demostrando que todo trabajo es poco en un fútbol cada vez más técnico y táctico, donde el análisis es sumamente importante y no se puede dejar todo a mercer del talento de los futbolistas.
El nexo de unión entre equipo y afición
Del recibimiento en el aeropuerto tras el partido ante el Almería al éxtasis tras la victoria ante el Mirandés ha pasado menos de un mes y no se había conseguido ninguna victoria. El club acertó con la elección y Gabi ha refrendado, primero con palabras y luego con hechos esa decisión. Preocupado por la clasificación, decidido a trabajar las horas que hicieran falta y consciente del hartazgo de una afición a la que necesitaba el equipo como la necesitó el Gabi jugador en su momento.
Esa responsabilidad ha provocado que la afición se haya volcado y se haya olvidado de pasar facturas durante un tiempo para lograr un objetivo común. Porque Jair anotó el gol con el empuje de una Romareda que vivió una tarde mágica y que ya espera con ansia un nuevo episodio de una temporada que tiene que acabar cuanto antes con la salvación matemática y la sensación de que el Real Zaragoza tiene un entrenador sobre el que seguir construyendo un proyecto basado en la capacidad y en el sentimiento de pertenencia.



