Emilio Larraz y la oportunidad de su vida en el Real Zaragoza
Poco o nada cambia en un Real Zaragoza cuya situación sigue siendo igual de convulsa que en los últimos años. Los cambios de entrenador y la interinidad bajo la que viven los técnicos que se sientan en el banquillo zaragocista son ya algo demasiado habitual. La última víctima fue Gabi Fernández, que fue cesado tras conseguir únicamente 6 de los primeros 27 puntos en juego esta temporada.
El entrenador madrileño llegó en la recta final del curso pasado con el objetivo de reconducir una situación que se torció con Víctor Fernández, no tuvo continuidad con David Navarro, que consiguió la victoria pero recibió una dura sanción de 4 partidos, y se desmoronó con Miguel Ángel Ramírez. Ya sea por mérito propio o demérito del Eldense, el Real Zaragoza consiguió la salvación y Gabi Fernández su renovación en su primera experiencia en el fútbol profesional.
Pero como es ya habitual, la situación se fue complicando hasta el punto de que el Real Zaragoza tuvo que volver a destituir a su entrenador. En el día del Pilar, fecha más importante para los zaragozanos, el conjunto aragonés hizo oficial la destitución de Gabi Fernández, afirmó en declaraciones de Fernando López, su director general, que Emilio Larraz "no es una opción", y horas más tarde lo oficializó como entrenador que "toma las riendas del banquillo del Real Zaragoza".
Ese comunicado, escueto y sin detalles, fue un mensaje envenenado y lleno de incógnitas. Porque es verdad que Emilio Larraz no necesita presentación, pero el Real Zaragoza tampoco ha preparado un acto como suele ser habitual para que el aficionado pueda conocer más de cerca al encargado de comandar un nuevo proyecto. Todo apunta a que ese proyecto dependerá del resultado más inmediato, el que Larraz consiga ante la Cultural Leonesa este mismo sábado. O lo que es lo mismo, el Real Zaragoza ha pasado de hablar de proyectos a medio-largo plazo a dar un últimatum a un técnico que ha dotado de estabilidad a todos los proyectos que han pasado por sus manos en la Ciudad Deportiva.
Emilio Larraz, el entrenador de los 1.000 partidos
Con más de 1.000 partidos a sus espaldas, Emilio Larraz se sentará por primera vez en un banquillo profesional. Lo hará tras haber dirigido al filial en varias etapas y haber pasado por banquillos de equipos como Andorra, Sariñena, Teruel, La Muela y Ebro. También con dos periplos fuera de Aragón, en el Principado de Andorra y en el Racing de Ferrol.
Durante el inicio de temporada en el filial, Emilio ha utilizado principalmente el sistema 4-3-3, el mismo que el primer equipo probó durante los tres últimos encuentros. Sin embargo, durante los últimos años, Larraz también ha utilizado otros esquemas, como el 4-2-3-1. Serio por fuera y con un temperamento frío, Larraz es por dentro una persona sincera y que no esconde nada al jugador.
Esas son algunas de las cualidades que destacan quienes mejor le conocen. Y es que en Emilio se encuentra un líder, muy estable emocionalmente y que es capaz de gestionar situaciones comprometidas. Un líder al que le gusta dirigir cada tarea y cada momento de las sesiones de entrenamiento. Porque en el fútbol moderno cada vez nacen más profesionales que se reparten las sesiones mientras el primer entrenador supervisa. Emilio, en ese sentido, es de la vieja guardia, de los que se apoyan en su cuerpo técnico, a los que valora y tiene en consideración en cada detalle, pero siempre llevando la batuta, cargando con la responsabilidad y asumiendo retos tan grandes como el que tiene por delante en un Real Zaragoza envuelto en la que es, quizás, la mayor de las crisis deportivas que ha vivido nunca.

